Ante la incesante subida de las infecciones con el coronavirus y la creciente presión hospitalaria, el gobierno conservador-ecologista de Austria decidió restringir la movilidad de las personas no vacunadas contra la covid-19 a partir de las 0.00 horas de este lunes. La medida afecta a unos dos millones de personas (están excluidos menores de 12 y embarazadas) y se aplicará de momento hasta el 24 de noviembre.
"La situación es seria. La cuarta ola (de la pandemia) nos afecta plenamente. Eso se debe a la variante delta (del virus) pero también a la baja cuota de vacunación", dijo ante la prensa el canciller federal de Austria, el conservador Alexander Schallenberg. La drástica medida afecta a unos dos millones de los 8,9 millones de personas que viven en el país centroeuropeo, donde el porcentaje de vacunación alcanza un 65% (la media europea se sitúa en 64.9%, según el ECDC, y en España se sitúa en el 78.8%).
"El porcentaje de vacunación es vergonzosamente bajo y sin subirlo no podremos salir de este círculo vicioso (de la pandemia)", señaló el canciller de Austria.
A partir de este lunes, las personas no inmunizadas solo podrán salir de sus viviendas para ir al trabajo, eso sí, presentando cada día un test PCR negativo que se obtiene de forma gratuita y que no debe tener más de 48 horas. También podrán acudir a sus centros de estudio o para satisfacer necesidades básicas como comprar alimentos y medicamentos, para ir al médico o a los centros de vacunación, todo ello, siempre con mascarilla de protección médica FPP2.
Igual que anteriores restricciones o confinamientos generales contra la pandemia en el pasado, todas las personas podrán salir a dar un paseo cerca de sus casas y podrán acudir a servicios religiosos.
Quedará prohibido, bajo amenaza de denuncia y multa, ir de compras a tiendas no esenciales, acudir a restaurantes, bares, gimnasios y eventos culturales y deportivos, entre otros. El ministro del Interior, Karl Nehammer, ha anunciado un amplio despliegue de agentes policiales para controlar que se cumplan las nuevas medidas, lo que implica que podrán pedir certificados de vacunación a cualquier ciudadano. El ministro de Sanidad austríaco, el ecologista Wolfgang Mückstein, quien también habló de una situación "muy seria".
Los menores de 12 años y las mujeres embarazadas no estarán afectadas por esta medida, al igual que los estudiantes de instituto de entre 12 y 15 años (conocido localmente como el 'pase ninja'), las personas que no se hayan vacunado por recomendación médica o quienes ya hayan recibido el primer pinchazo pero estén a la espera de recibir la segunda dosis.
Las clases continúan en los colegios e institutos, pero todos los estudiantes -vacunados también- tienen que someterse a un test tres veces a la semana y al menos uno de estos ha de ser PCR. Además, el profesorado de los niveles más altos ha de llevar mascarilla FFP2 en clase, informa la prensa austríaca.
El confinamiento de los no vacunados será controlado por la policía austríaca de forma aleatoria, con multas por incumplimiento de hasta 500 euros (570 dólares) para los particulares y de hasta 3.600 euros (4.129 dólares) para establecimientos que no cumplan las normas.
La norma que recoge las restricciones será adoptada esta misma noche por el Parlamento austríaco para un período inicial de diez días (hasta el 24 de noviembre), con la opción de ser luego extendida, lo que requerirá una nueva votación parlamentaria.

