El presidente de Brasil, Lula da Silva, pidió incluir al azúcar dentro de los acuerdos de libre comercio en el Mercosur y encendió todas las alarmas entre distintos sectores relacionados a la actividad, que rechazaron la propuesta. "Significaría un grave perjuicio para la economía del NOA al tener que competir en condiciones muy desiguales con la producción de Brasil, que viene de largos años de subsidios", expresaron de manera conjunta entidades que aglutinan a grandes, medianos y pequeños empresarios.
Desde el Centro de Azucareros Regional Tucumán, su titular Juan Carlos Mirande, sostuvo en LV12 que "Brasil tiene un problema intrínseco y permanente que es el déficit de energía y tiene muy poco petróleo para su demanda. Entonces ellos encontraron como forma de compensar, con el proyecto pro alcohol dirigido por una cooperativa, lo que ha llevado a un desarrollo espectacular de la industria suchoalcoholera en general".
En este sentido, "para poder desarrollarla, hubo una serie de exenciones impositivas, beneficios fiscales e incluso aportes directos para la inversión de azúcar. Entonces eso termina generando un precio competitivo en el azúcar, cosa que no ocurre con Argentina porque no tiene prácticamente línea de créditos ni nada por el estilo, encima el precio del bioetanol está pisado por el Gobierno nacional. Ese es el origen de la asimetría".
El ingeniero agregó que "el precio del azúcar a la salida de un ingenio es prácticamente igual al precio del crudo en Nueva York, llevado a pesos. Pero a ese importe habría que sumarle un costo de 80 dólares por tonelada, $4800 por bolsa, para que sea interesante exportar en el caso de los argentinos".
En definitiva, "a nivel de precio que está el azúcar en el mercado internacional, no hay ninguna forma de que a alguien se le ocurra importar azúcar porque está igual prácticamente al precio del mercado interno".

