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Bad Bunny "envejeció 53 años" y sorprendió con un look impactante

El cantante puertorriqueño impactó en Nueva York al presentarse con prótesis faciales y un esmoquin clásico. El significado disruptivo sobre el paso de los años

El paso del tiempo se convirtió en protagonista absoluto del look de Bad Bunny en la Met Gala 2026. Lejos de apostar por la estética habitual de glamour juvenil, el cantante apareció caracterizado como una versión envejecida de sí mismo, generando sorpresa inmediata en la alfombra roja.

La propuesta estuvo directamente vinculada con uno de los ejes de la exposición del Costume Institute, centrada en distintas representaciones del cuerpo. En este caso, el foco estuvo puesto en el envejecimiento, una temática poco explorada en la industria de la moda. “Tal vez como reflejo de nuestro miedo a tener que enfrentarnos a nuestra propia mortalidad, la industria de la moda orientada a la juventud ha ignorado tradicionalmente el cuerpo envejecido”, reza un texto del catálogo de la exposición.

Para lograr el efecto, el artista trabajó junto al reconocido maquillador Mike Marino, responsable de impactantes transformaciones en figuras como Heidi Klum. El proceso fue minucioso: cada arruga, mancha y signo de flacidez fue diseñado a mano en base a una charla previa sobre cómo el paso del tiempo podría afectar su rostro, cuello y manos.

La elección de Bad Bunny no solo buscó el impacto visual, sino que dialogó directamente con el tema central de la exposición del Costume Institute de este año: los distintos tipos de cuerpos y, en particular, el cuerpo que envejece.

El propio catálogo de la muestra señala: “Quizás como reflejo de nuestro temor a enfrentarnos a nuestra propia mortalidad, la industria de la moda, centrada en la juventud, ha ignorado tradicionalmente el cuerpo envejecido”. Con su aparición, el artista puso sobre la mesa una conversación necesaria sobre la representación de la vejez en el mundo de la moda.

En una entrevista durante la gala, expresó: “Es parte de mi vida, siempre trato de hacer algo diferente. Y este día del Met es un día perfecto para explorar y ser creativo y expresar lo que eres de una manera diferente. Así que eso es lo que estoy haciendo esta noche y me alegra estar aquí contigo, y nosotros, todos los que estamos aquí. Exactamente me llevo 53 años. Así que tomó un poco de tiempo, pero valió la pena. Espero que se vea bien.”

Este fragmento resume el espíritu con el que decidió desafiar las convenciones de la industria, convirtiendo su presencia en un manifiesto visual sobre el paso del tiempo y la autenticidad.

Para lograr este efecto, Bad Bunny recurrió al talento del maquillador Mike Marino, reconocido por su trabajo en caracterizaciones extremas y disfraces icónicos, como los de Heidi Klum en Halloween.

Marino esculpió a mano cada arruga, mancha solar y signo de envejecimiento tras conversar con Bad Bunny sobre cómo el paso de los años podría transformar su rostro, cuello y manos.

El resultado fue una prótesis tan realista que muchos asistentes y fotógrafos tardaron en reconocer al artista puertorriqueño bajo la caracterización.

El look se completó con un esmoquin negro hecho a medida, diseñado por el propio Bad Bunny en colaboración con Zara. El lazo extragrande en su cuello es un guiño directo al famoso vestido “Bustle” de Charles James, creado en 1947 y parte de la colección permanente del Costume Institute.

El artista complementó su atuendo con un reloj y un bastón de Audemars Piguet, reforzando la estética de un caballero mayor, elegante y seguro de sí mismo.

No es la primera vez que Bad Bunny sorprende en la Met Gala. En ediciones anteriores, se destacó por lucir piel luminosa, peinados voluminosos con accesorios y detalles minuciosos en cada presentación.

Para la Met Gala de 2025 llevó un traje marrón oscuro de corte clásico con solapas anchas, acompañado de camisa marrón claro y corbata amarilla. Completó el look con un sombrero de estructura tejida en tono marrón, anteojos de sol redondos y guantes decorados con pedrería dorada. Destacó el gran bolso de cuero bicolor en marrón y amarillo.

Sin embargo, este año, el artista llevó su apuesta estética más lejos, consolidándose como uno de los invitados más originales y comentados de la noche.

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