Así, la Generación Z -también conocida como centennial- compuesta por jóvenes de entre 13 y 28 años que crecieron con acceso a internet, redes sociales y dispositivos móviles desde edades tempranas, se pone al frente de un pequeño gesto silencioso, que invita a conectar con el presente y ante el que es inevitable preguntarse si estamos frente a una moda pasajera o un verdadero acto de resistencia.
"Quizás acá no con esa denominación, pero aparecen algunas estrategias de jóvenes o de personas que ante determinada actividad eligen ir a esas actividades con el celular, personas que quizás definen su lugar de vacaciones en Europa llevando una cámara digital para uno usar el celular para sacar fotos y así estar menos tentados a mirar el celular, lugares sin internet, ¿no? Esto que también en algunos lugares de comida también aparece, no tenemos clave de wifi, conversen entre ustedes", afirmó Santiago Stura.
En Argentina, en tanto, ha comenzado a darse un debate en relación a los fenómenos de dependencia digital. “Hay una discusión que se está intensificando en las familias, en las escuelas, en la sociedad en general, en relación a qué nos pasa con el tiempo de conectividad a las pantallas, qué nos pasa en la construcción de subjetividades, qué pasa en la trama vincular”, indica el coordinador en Comunicación Institucional de Faro Digital.
Atento a esto, son cada vez más las discusiones y debates en torno al uso de las pantallas. Desde Faro Digital sostienen que la clave está en buscar un punto de equilibrio a la hora de pensar y abordar estos temas: "Un montón de personas, padres, madres, docentes, cuidadores, tratando de abordar la problemática o el desafío de la dependencia a las pantallas cuando el tiempo de conectividad a pantallas en el mundo adulto muchas veces supera al tiempo de conectividad a pantallas en la adolescencia e infancia. Entonces nosotros hablamos de vulnerabilidad compartida. Tratamos de construir el límite al tiempo que lo estamos pensando para nosotros mismos".