La película argentina Belén quedó afuera de la carrera de los Oscar
La Academia dio a conocer los candidatos y el filme de Dolores Fonzi quedó en la puerta en la categoría mejor película internacional.
Este jueves por la mañana, el mundo del cine se vistió de expectativa: se anunciaron finalmente las nominaciones para la edición número 98 de los Premios Oscar, y todas las miradas argentinas estuvieron puestas en una película. Belén, de y con Dolores Fonzi, que figuraba entre las 15 preseleccionadas para competir en el rubro de Mejor Película Internacional.
Cerca de las 10.45 hora argentina, la transmisión oficial conducida por Lewis Pullman y Danielle Brooks dio a conocer los cinco títulos que participarán en la ceremonia que se realizará el 15 de marzo. Los seleccionados fueron The Secret Agent (Brasil), It Was Just an Accident (Francia), Sentimental Value (Noruega), Sirt (España) y The Voice of Hind Rajab (Túnez).
Ahora, la carrera internacional de Belén mira a los Premios Goya, donde competirá a mejor película iberoamericana con La misteriosa mirada del flamenco, de Diego Céspedes (Chile); La piel del agua, de Patricia Velásquez (Costa Rica); Manas, de Marianna Brennand (Brasil) y Un poeta, de Simón Mesa Soto (Colombia). La ceremonia será el 28 de febrero y buscará agrandar sus vitrinas, que cuentan con el Premio Forqué de los productores españoles a la mejor película iberoamericana y por la Concha de Plata del Festival de San Sebastián a la mejor interpretación de reparto, que se llevó Camila Plaate.
Visualmente, la película apuesta por una estética contenida, con paletas de colores sobrias y una iluminación que acentúa la sensación de encierro y vulnerabilidad. Fonzi construye así un relato en el que lo íntimo y lo político se entrelazan, mostrando cómo una situación personal se convierte en símbolo de una problemática colectiva. La dirección evita el tono panfletario y opta por la ambigüedad, invitando al espectador a reflexionar sobre los límites de la justicia y las trampas de los prejuicios sociales.
En Belén, el cine argentino encuentra una obra que coloca en primer plano la sensibilidad social, el rigor narrativo y el desafío artístico. La película parte de un caso real ocurrido en Tucumán: una joven es procesada judicialmente tras un evento obstétrico en el hospital público. Este hecho, que conmocionó a la opinión pública, sirve de base para una exploración profunda del entramado judicial, la desigualdad y el modo en que la sociedad responde ante situaciones límite.
La narración, construida por Fonzi en su triple rol de directora, guionista y actriz, se aleja de la linealidad convencional. El guion privilegia los silencios, los gestos mínimos y la sugerencia por sobre la exposición, generando una atmósfera donde cada imagen y cada pausa adquieren peso. La cámara se mantiene cercana a los personajes, en especial a la protagonista, interpretada por la tucumana Camila Plaate, cuya actuación transmite con contundencia el desconcierto y la fortaleza de una mujer enfrentada a un sistema impiadoso.
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Dolores no solo imprime su sello detrás de cámara, sino que también asume un rol en el elenco, aportando matices y presencia en escenas clave. Su interpretación, lejos de buscar protagonismo, enriquece la trama y refuerza la tensión narrativa. La interacción entre Fonzi y Plaate resulta esencial para transmitir el clima de opresión y la ambigüedad moral que atraviesa la historia. El resto del reparto acompaña con actuaciones sobrias, delineando personajes complejos que escapan al maniqueísmo.
El recorrido internacional de Belén confirma su alcance. La nominación en la categoría de Mejor Película Iberoamericana en los Premios Goya destaca la resonancia de su propuesta y su capacidad para dialogar con públicos diversos. El reconocimiento de la crítica y el interés de los festivales consolidan a la película como una de las producciones argentinas más relevantes de los últimos años, validando la apuesta de Fonzi tanto en su mirada como en su presencia frente a cámara.