El actor rompió el silencio en una entrevista íntima donde dejó al descubierto el costo emocional de tener a Magnolia y Amancio viviendo en Turquía junto a su madre y el futbolista. Con una honestidad desgarradora, Vicuña reconoció que la distancia duele más de lo que muestra en las redes. "No veo a mis hijos hace más de cuarenta y tantos días", confesó, visiblemente afectado, y agregó que enfrenta esta realidad con madurez pero sin resignarse del todo: "No es el ideal, pero lo estoy enfrentando con amor hacia mis hijos, intentando creer que es algo temporal".
El traslado de la China Suárez a Estambul para acompañar a Mauro Icardi revolucionó por completo los acuerdos de coparentalidad. Lo que antes eran visitas programadas y fines de semana alternados, ahora se convirtió en una logística internacional que implica vuelos, husos horarios y videollamadas como único contacto diario. Vicuña admitió que la situación lo encuentra incómodo, pero prioriza el bienestar de los chicos por sobre cualquier disputa. "Encuentro injusta la situación que atravieso, pero no por mí, por mis hijos", sostuvo.
Uno de los puntos más esperados de la entrevista era saber si existe diálogo entre el actor chileno y el delantero del Galatasaray, que hoy comparte el día a día con los pequeños. La respuesta fue corta pero contundente: "No, no tuve esa conversación, no". Sin embargo, dejó una puerta abierta al futuro: "Seguramente se va a dar, como se ha dado en otras circunstancias". Esta falta de contacto directo revela que los acuerdos y las transiciones se manejan a través de la madre o por la fuerza de los hechos, sin una mesa de diálogo entre los dos hombres.
En cuanto a la relación con su expareja, Vicuña fue claro: no hay un vínculo fluido. "Esto generó una dinámica súper difícil, cuando dos personas adultas no se ponen de acuerdo con un tema tan básico, lógico, como es la residencia, el lugar donde viven... no es que tienes un problemita, es uno grave", disparó. La mudanza a Turquía, que él considera "una decisión muy drástica", tensó aún más los hilos de una relación que ya venía complicada desde la separación en 2021.
Mientras tanto, Vicuña intenta reconstruir la cercanía a través de la tecnología. Compartió en sus redes una tierna captura de una videollamada con Magnolia, donde la nena aparece con un filtro de corazones, sellando ese amor que los kilómetros no pueden borrar. El actor también encontró refugio en los brazos de su novia Anita Espasandín y en escapadas a la naturaleza, lejos del ruido mediático. Aunque la paz parece escurrirse entre los dedos, él insiste en que lo importante es estar presente, aunque sea del otro lado de la pantalla.