"Durante el mes de octubre con este temor en el medio de que el Papa no pudiera estar presente en Argentina por su operación, empecé una formación espiritual vía una plataforma de cuatro módulos. Se armó también un canal oficial de voluntarios donde estamos totalmente comunicados con la Conferencia Episcopal y al tanto de absolutamente todas las novedades. Mandan videos, etcétera", agregó.
La empresaria indicó que después de la formación espiritual pasaron a la formación técnica nacional. "Es bastante interesante porque creo que también nos sirve para la vida misma. Si bien se tocan temas sobre qué es ser voluntario, cómo trabajar en equipo, cómo recibir a los peregrinos, también se tocan temas muy personales que son interesantes, como el bienestar físico para poder hacer este gran trabajo, el bienestar emocional y espiritual. Porque creemos que va a ser algo bastante fuerte para todos, tanto para los peregrinos como para los voluntarios poder estar allí".
En este sentido, dijo que "algunos van queriendo ver al Papa. Si bien me encantaría poder verlo y estar cerca, pero ser voluntario no significa que vas a estar al lado del Papa o vas a estar de manera cercana. En realidad, ser voluntario es responder a un llamado, es una misión más grande. Es poner al servicio de los demás nuestro tiempo, nuestros dones, nuestras capacidades. Lo que nosotros vamos a hacer es ayudar a que todo esto sea de la mejor manera, en la logística, en la coordinación y que los demás peregrinos puedan realmente sentirse bien en ese momento tan importante".
Verónica todavía no sabe qué lugar exacto ocupará durante la visita del Papa. Como todos los voluntarios, está a la espera de que en estos días le confirmen su asignación. Lo que sí sabe es que trabajará en pareja y que tendrá un coordinador.
Ya tiene su kit de voluntaria
Los voluntarios que colaborarán en las actividades por la visita del papa León XIV a la Argentina ya recibieron sus kits de participación. "Los kits fueron armados en el Regimiento de Patricios y traen piluso o gorra, remera, material informativo, botella recargable de agua, mochila, credencial, una SUBE habilitada del 6 al 13 de noviembre y un rosario muy especial. Ese rosario fue rezado por una persona invocando a cada uno de los voluntarios, está hecho por las hermanas de Schoenstatt y bendecido por ellas", detalló.
Las remeras, además, identifican la función de cada uno: azul para la coordinación nacional y coordinación de sede, verde para la coordinación de área, roja para la coordinación de sector y amarilla para los voluntarios.
¿Por qué ser voluntaria?
La funcionaria confesó: "primero no sabía si iba a poder lograrlo, apliqué sin saber qué iba a pasar, pero necesitaba como de cierta manera devolver algo, en agradecimiento. Cuando la vida te pone a prueba con dolores muy profundos, el servicio no llega a ser un peso. Yo en mi vida he vivido situaciones bastante complejas de salud, habiendo superado dos cánceres distintos y perdido una hija".
"No quiero decir que todo ha sido malo en mi vida, por el contrario, tengo situaciones y cosas hermosas, pero hay muchos dolores profundos que quedan en uno y a pesar de que pasa el tiempo no se van, y uno siente la necesidad de agradecer que seguimos acá. La necesidad de devolver un poco de la fuerza que nos sostuvo en ese momento", añadió.
Antes de concluir, manifestó que aunque no llegue a ver a León XIV o a estar cerca de él, ya se siente complacida: "Ya el hecho de devolver algo a Dios y ponerme en sus manos para ser un instrumento para que los demás peregrinos disfruten y vivan el momento, ya me siento satisfecha".