El hecho, documentado por varios medios locales e internacionales, incumple lo establecido por la Constitución Federal de Brasil y la Convención del derecho de los niños.
El incidente acaeció el pasado 30 de septiembre durante la ceremonia del inicio del proyecto de obras del metro de Belo Horizonte y la colocación de la primera piedra en la construcción del Centro.
“Tengo casi 70 años. Cuando era niño, jugaba con esto: pistola, flecha, tirachinas. Así se creó mi generación y crecimos hombres, fuertes, sanos y trabajadores”, aseveró el presidente brasileño, al tiempo que agradeció a los padres del niño por “brindarle un ejemplo de cortesía”.
Bajo el mandato de Bolsonaro la venta y transporte de armas y municiones se ha incrementado notablemente. El Anuario Brasileño de Seguridad Pública recoge que en tres años se ha duplicado el uso y de armamento por parte de civiles. El total de armas registradas en 2017 por la policía de este país era de 637.000 y en 2020 alcanzó los más de 1.200.000.
El año pasado los asesinatos en Brasil alcanzaron la cifra de 57.592, aumentando cerca del cinco por ciento respecto al 2019 y hubo uno cada diez minutos. El 78 por ciento de las muertes violentas en este país fueron ocasionadas por disparo de arma de fuego.

