La recesión pega con fuerza en la metalmecánica y el sector automotriz
Al analizar la situación hacia el interior de los bloques fabriles, la situación más crítica la atraviesa la metalmecánica (excluyendo el rubro automotor), que operó a tan solo un 38,3% de su capacidad potencial. Este número se ubica muy por debajo del 49,0% registrado en julio del año pasado. Desde el organismo explicaron que este parate responde de forma directa al desplome en la fabricación de maquinaria agropecuaria, que cayó un 46,6% interanual, y de aparatos de uso doméstico, cuya producción retrocedió un 20,9%.
En una trayectoria similar de contracción se encuentra la industria automotriz, que utilizó apenas el 39,0% de su capacidad instalada, retrocediendo más de cinco puntos frente al 44,1% consignado doce meses atrás debido a la menor cantidad de unidades ensambladas en las terminales. Asimismo, los productos de caucho y plástico operaron al 40,2% (frente al 44,1% de julio anterior), mientras que la industria textil apenas alcanzó un 45,3% de uso de sus plantas.
Otro sector altamente sensible para la generación de empleo y ligado a la obra pública y privada es el de productos minerales no metálicos, que descendió al 48,6% de su capacidad instalada desde el 57,1% de julio previo. Este retroceso estuvo impulsado por la menor elaboración de insumos clave para la construcción como el cemento, el vidrio y materiales afines.
Petróleo, acero y alimentos actúan como amortiguadores del promedio general
En la vereda opuesta, un reducido grupo de sectores intensivos o vinculados a la exportación primaria logró operar por encima del nivel general y compensar la balanza para evitar una caída mayor del indicador global.
El polo de mayor dinamismo volvió a ser la refinación del petróleo, que alcanzó un destacado 89,9% de utilización de su capacidad operativa, superando holgadamente el 81,7% registrado un año atrás gracias al mayor procesamiento de crudo. Lo siguieron las industrias metálicas básicas, que ascendieron al 71,8% (contra el 63,9% previo), empujadas por un incremento del 15,3% en la producción de acero crudo.
Por su parte, la fabricación de papel y cartón trepó al 69,6% de uso fabril, mientras que los productos alimenticios y bebidas se ubicaron en un 66,0%. Este último rubro traccionó en terreno positivo apuntalado principalmente por la molienda de oleaginosas, que mostró una suba interanual del 10,7% y un mayor ingreso de grano de soja a las plantas procesadoras de aceites y subproductos.
Preocupación en el sindicalismo por la sostenibilidad de los puestos de trabajo
Para los sindicatos y federaciones del cordón industrial, la persistencia de niveles de uso de planta cercanos o inferiores al 40% en sectores estratégicos como la metalmecánica, la automotriz, el caucho y la construcción representa una amenaza directa sobre el empleo. La paralización de líneas de montaje y la capacidad ociosa sostenida incrementan la presión sobre los esquemas de suspensiones, adelanto de vacaciones y olas de despidos, en un contexto donde el consumo interno no da señales de recuperación.