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Carlos Soria, una vida dedicada a las montañas

Carlos Soria se encuentra en Tucumán y hoy brindará una charla motivacional. El montañista ascendió doce montañas de más de 8.000 metros. Un mensaje de vida.

Carlos Soria tiene 82 años y una mochila cargada de ilusiones. Sobre todo la de volver esta primavera al Dhaulagiri (8.167m), uno de los dos ochomiles, junto al Shisha Pangma (8.013m), que le restan para completar la colección de las 14 montañas más elevadas del planeta y convertirse en la persona de más edad en este selecto grupo. Una montaña especial. Por todas las veces que se le ha resistido (hasta 10 veces ha pisado su nieve), porque allí murió su amigo Pepe Garcés y porque, en tiempos de pandemia, quiere dedicar el ascenso a los mayores.

El español tiene innumerables récords. Subió 12 de las 14 montañas más altas del mundo de más de 8.000 metros con más de 60 años. La mayoría de las expediciones de Carlos Soria fueron realizadas prácticamente en solitario, acompañado solamente por algunos sherpas y porteadores, especialmente por Muktu Sherpa, quien le ha acompañado en seis expediciones y cuatro cumbres de 8000 metros (K-2, Shisha Pagma, Manaslu y Lhotse).

"Las 14 montañas más altas del mundo están todas por encima de los 8 mil metros, pero hay dos que me han costado llegar a su cumbre. Ahora en primavera voy a intentar volver al Himalaya para ver si consigo subir al Dhaulagiri que es una montaña que me está costando mucho trabajo subir a su cumbre", cuenta Carlos.

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Carlos Soria, una vida dedicada a las montañas.

Carlos Soria, una vida dedicada a las montañas.

El alpinista comenzó su afición a la montaña con solo 14 años, cuando realizó su primera incursión en la sierra de Guadarrama (Madrid y Segovia), acompañado por su amigo Antonio Riaño. Aquel viaje fue el primero de muchos, hasta que con 21 años dio el gran salto: junto con otro amigo, en 1960 viajó durante tres días a lomos de una moto Vespa hasta llegar a los Alpes para iniciarse en el mundo de las escaladas de gran dificultad.

"A los 14 años empecé a salir a la montaña, primero a las montañas próximas a mi casa y a partir de ahí ya he continuado durante toda mi vida que es un poco larga. Yo he sido tapicero toda mi vida y he compartido mi profesión con la montaña y con mi familia, que es numerosa. Me hace muy feliz que mi familia comprenda lo que hago y además participe de ello. Uno tiene que convivir con personas que tienen que ver mucho o por lo menos respetan lo que uno hace", sostiene.

Carlos Soria se encuentra en Tucumán luego de la travesía hacia el Nevado Ojos del Salado, ubicado en la Cordillera de los Andes, a una altura de 6.893 metros. La expedición fue planificada, guiada y organizada por Ulises Kusnezov, montañista de la Asociación Argentina de Montaña (AAM). Por inclemencias climáticas, la caminata hacia la Cordillera no pudo hacerse en su totalidad, pero los planes de Soria en Tucumán siguen su curso.

“La montaña es una escuela de vida”. Carlos Soria, alpinista

De todos modos, manifestó: "Estoy muy feliz de estar en Tucumán con mis compañeros. Hemos estado unos días en la montaña y esta tarde voy a contar buena parte de mi vida. Además, estoy aquí porque este es un sitio ideal para mi entrenamiento y aclimatación para volver al Himalaya porque hay muchas montañas con una altura bastante considerable y no muy complicadas de subir".

Carlos se entrena en Moralzarzal, donde vive. En una bici en el garaje de su casa, donde comienza a dar pedales a las seis y media de la mañana, mientras el pueblo duerme. En las pendientes de Peñalara, el Telégrafo y la Pedriza. A veces en escapadas a los Pirineos o concentraciones en Sierra Nevada. Solo la pandemia le dejó el año pasado sin poder viajar al Himalaya. Ahora se prepara para volver, para culminar su proyecto de los 14 ochomiles, y para rendir un homenaje a una generación.

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"Mi rutina es entrenar, no lo hago por obligación, me gusta mantenerme y además es necesario para las cosas que quiero seguir haciendo", expresa.

Un ejemplo de inspiración

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Con 82 años, Carlos Soria dice que el gran secreto de su vida es hacer lo que realmente le gusta y demostrar que las personas mayores siguen teniendo muchas ilusiones, muchas ganas de vivir. La edad no tiene porqué ser un factor limitador.

"Estoy haciendo lo que verdaderamente me gusta, pero además de eso estoy mandando un mensaje para mucha gente para que piense que la vida es más larga de lo que parece y que se pueden hacer cosas si tienen ilusiones. Si quieres, siempre se puede", remarca.

"Hay que pensar que la vida activa no acaba a los 70 años o cuando uno se jubila, sino que hay mucha por delante y que merece la pena vivirla. El tener 70 años no es malo, es maravilloso y no creo que nadie debe de dejar sus pasiones y sus cosas solamente por tener mucha edad. Hay que luchar un poco para que esa edad no te haga rebajar tu ilusión por hacer lo que te gusta y eso es importante para ser feliz".

Charla motivacional

El alpinista brindará una charla abierta, para todo público, en la Casa de la Cultura de Yerba Buena (Higueritas 1850), hoy, a las 20 horas.

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