En ese marco, Marina Corbella, integrante de la Fundación PIPA, valoró en LV12 la magnitud de la convocatoria y el espíritu del encuentro: “Ha sido un evento increíble, hemos tenido 110 expositores con sus stands entre emprendedores, organizaciones, empresas, organismos del Estado; fue muy emocionante de darles la oportunidad a todas las personas que todos somos capaces de hacer todo. El evento nos permite transmitir lo que uno quiere”.
Desde la organización remarcaron la importancia de fomentar la empatía y la convivencia, entendiendo que la discapacidad puede atravesar a cualquier persona en algún momento de su vida. “Lo que queremos visibilizar es la convivencia, necesitamos abrirnos en todo sentido a la empatía porque nadie está exento a pasar por una situación así, porque la discapacidad no está solo desde el nacimiento, nos puede tocar a todos y desde nuestro lado brindar las herramientas para que eso suceda”.
También se puso el foco en las dificultades cotidianas que enfrentan las familias, no solo en lo emocional sino también en lo burocrático. “Desde el lado de la familia nos toca pelear contra algo, no solamente con la discapacidad y todo lo que eso conlleva sino con el trámite, con el papeleo, las consultas, el médico y uno está acostumbrado a pelear y encontrarte en este tipo de eventos que busca dar un paso más para facilitar algo, sacar una mochila de encima”.
Finalmente, destacaron el impacto positivo del encuentro y la necesidad de seguir avanzando en materia de derechos e inclusión. “La idea de ayer era eso, abrir las puertas, demostrar que hay posibilidades. Hay que luchar por los derechos, con un Estado más presente siempre vamos a querer un poquito más; es un paso hacia adelante, la repercusión que tuvo el encuentro fue impresionante”.
La Expo dejó un mensaje claro: la inclusión no es solo un concepto, sino un compromiso colectivo que requiere más oportunidades, mayor presencia del Estado y una sociedad dispuesta a mirar al otro con empatía.