Durante su hospitalización, le habían realizado un stent en una de sus piernas. Antes de este cuadro, había tenido una caída hace más de dos semanas a la que no le habría prestado atención, según informó Pía Shaw.
El periodista ya había estado internado en abril de este año. Cuando recibió el alta, había manifestado: “Cansancio. Ya vine a trabajar. No tengo más remedio. Estoy perfecto. El reposo siempre es bueno. Siempre hay que trabajar lo menos posible, pero vengo igual”.
Porteño del barrio de Devoto, cuando a esa zona todavía la dominaban las grandes casonas, Samuel Gelblung nació el 7 de febrero de 1944 en una familia de clase media con fuertes inquietudes políticas de izquierda. Su vocación por la lectura y la escritura llevó a que tuviera su primera oportunidad con menos de 20 años en la revista Gente, de Editorial Atlántida, donde comenzó a formarse como periodista.
Con poca formación académica, conoció a fondo el oficio en las redacciones y tuvo una suerte de postgrado en lo que fue su primera gran cobertura: con 25 años cubrió la “guerra de los seis días”, que tuvo como protagonista a Israel y a varios de sus vecinos árabes como Egipto, Siria, Jordania e Irak.
Su personalidad, su capacidad y su creatividad para generar ejes noticiosos de impacto, lo llevaron a ser el jefe de redacción de Gente. “Nunca dejes que la realidad te arruine una buena nota”, es una de sus máximas, que tiene varios episodios; uno de los primeros lo contó él mismo: “Fui a Atolón de Mururoa (Pacífico) a cubrir una prueba nuclear que mató a miles de peces. Llegué tarde y no encontré ningún pescado porque se los había llevado la marea. ¿Cómo reproducís eso? Vas al mercado, comprás pescados y los tirás para hacer la foto”.
Su impronta en el periodismo gráfico (el género que más le gustaba, como siempre reconoció) lo llevó a popularizar su imagen en la televisión y en la radio. Su explosión en los medios audiovisuales fue en la década del 90, donde comenzó a pisar fuerte en la televisión, con un ciclo semanal que hizo historia: Memoria.
Allí, desarrolló investigaciones sobre temas misteriosos y bizarros, como la historia del parapsicólogo estafador Ricardo Gil Lecha, que incluyó a un ilusionista “experto en engaños psíquicos” para demostrar las mentiras del parapsicólogo.
El estilo de Memoria fue disruptivo. A pesar de que los abordajes a los temas solían ser serios, siempre había una segunda lectura en sus informes. Con su temple de acero, Gelblung manejaba como nadie la ironía a la hora de analizar cualquier tema y solía sacar conclusiones mordaces. Incluso, dejó varios momentos para el recuerdo como, por ejemplo, el montaje de una “autopsia” a un extraterrestre para desmentir el caso Roswell.
Su impronta volvió a manifestarse en ciclos como 70.20.10, que estuvo en la pantalla de eltrece desde 2009 a 2013 -luego continuaría en la pantalla de El Nueve-.