La estrategia diseñada en uno y otro lado de la cordillera de los Andes para enfrentar la pandemia por el coronavirus, volvió a abrir una grieta en los gobiernos de Argentina y Chile que ahora polemizan por la cantidad de contagios, fallecidos y testeos en cada país. Mientras, la enfermedad avanza sin freno por la región.
Todo comenzó el miércoles pasado cuando el presidente Alberto Fernández anunciaba la extensión de la cuarentena en Argentina y para argumentar esta medida destacó los resultados del aislamiento social obligatorio y contrastó la tasa de incidencia de Argentina -número de casos nuevos por cada 100.000 habitantes- con la de su vecino.
Según cifras de la Casa Rosada, el porcentaje es de 31,24 en Chile, donde las políticas de confinamiento son menos rigurosas, y 4,19 en Argentina.
En su explicación, Alberto comparó las estadísticas nacionales sobre los infectados con las de los dos países vecinos: Brasil y Chile. El primero, para esa fecha había registrado 19.638 contagios, mientras que el segundo, 6.501.
Como la cantidad de enfermos registrados también está influida por la cantidad de test que se realizan, Fernández hizo hincapié en la diferencia en fallecimientos: ese día Argentina tenía 82 muertos confirmados; Chile, 65 y Brasil, 1.057. En ese momento pronunció una frase que retumbó en el Palacio de La Moneda: "Chile tiene un tercio de nuestra población".
La aclaración fue una daga para el mandatario chileno Sebastián Piñera que pidió ese mismo día que su gobierno elaborara un informe comparativo entre ambos países y el sábado pasado ya lo tenía en su escritorio.
"Coronavirus: Chile vs. Argentina", se titula el informe desarrollado para refutar al mandatario argentino. El texto cita informes internacionales, como el del London School of Hygiene & Tropical Medicine, según el cual Chile estaría reportando el 50% de los casos sintomáticos del país, siendo el 7º mejor país del mundo en este indicador. Por su parte, Argentina estaría reportando el 13% de los casos sintomáticos, ubicándolo en el lugar 38 entre 79 Estados.
El documento también hace referencia a un artículo sobre América latina de la Unidad de Inteligencia de The Economist donde evalúa los países en distintas áreas (de 1 a 5, donde 1 es la mejor evaluación). Según este análisis, Chile está mejor puntuado en cuatro de los siete criterios evaluados, empata en 2 y sólo queda peor parado en uno.
Chile aparece mejor evaluado que la Argentina en "Respuesta de contención", la evaluación cualitativa de los analistas sobre el rigor de los protocolos de distanciamiento social, la aplicación de los controles de frontera y las medidas adoptadas para aumentar la tasa de pruebas.
Además, el gobierno de Piñera resultó mejor puntuado en el criterio de "Informalidad", en el que se utiliza la proporción del empleo informal para evaluar la vulnerabilidad de los mercados laborales a las crisis económicas. También aventaja a la Argentina en el ítem "Previsión de estímulo fiscal", que considera la magnitud del estímulo fiscal, como porcentaje del PIB, desplegado para minimizar el daño económico.
Por último, está mejor valuado en el tópico "Deuda pública", en el que la Unidad de Inteligencia de The Economist utiliza la relación deuda pública/PIB como una aproximación al espacio fiscal disponible.
El informe chileno además remarca la diferencia de testeos entre ambos países. El texto recalca que, con datos al 11 de abril, Chile realizó 76.374 pruebas de coronavirus versus las 18.027 que realizó Argentina.
Arropado por este último dato clave, el ministro de Salud de Chile, Jaime Mañalich, afirmó ayer que su país es "el que más testeos realiza por millón de habitantes" en América latina y, según dijo, "exactamente diez veces el número que hace Argentina". Igual, dijo que "es muy pronto para evaluar resultados".

