En un nuevo esfuerzo para atajar la crisis desatada por el coronavirus, que deja ya 490 muertos en China, el Ejecutivo chino anunció que transformará en clínicas varios hoteles y centros culturales y deportivos para desahogar los abarrotados hospitales en la provincia de Hubei, foco del brote.
Asimismo, clínicas especializadas pasarán a recibir a contagiados, se construirán nuevos hospitales improvisados y se enviarán más equipos y unos 2.000 trabajadores médicos adicionales a Hubei y su capital, Wuhan, que permanece en cuarentena "de facto" desde el pasado 23 de enero.
"Hemos llegado a una etapa crucial en términos de control y prevención de la epidemia", reconoció hoy la portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores chino Hua Chunying en la ya habitual rueda de prensa a través de una aplicación de mensajería, en la que mostró su esperanza de llegar "pronto" a un "punto de inflexión" que revierta la crisis.
Entre ellas, un bebé de nueve meses que superó la neumonía que causa el virus en un hospital de Pekín, y que se encuentra en condición estable, recoge la prensa local.
Por otra parte, las autoridades sanitarias chinas afirman que han realizado un seguimiento médico a más de 250.000 pacientes que han tenido un contacto cercano con los infectados, y destacan que el conteo de nuevos casos sospechosos ha bajado a menos de 4.000 por primera vez desde el 29 de enero.

