El gobierno de China actualizó el sábado el balance del coronavirus a 56 muertos y 300 nuevos casos, lo que suma unas 1.975 personas infectadas.
Esta semana, Wuhan y otras 13 ciudades de la provincia Hubei fueron bloqueadas en un esfuerzo por establecer una cuarentena sin precedentes, destinada a contener el contagio respiratorio mortal, que se ha extendido a todo el país y a varios otros países.
China intensificó el sábado las medidas de aislamiento y de control para evitar la propagación de la epidemia del coronavirus, que ha provocado una “situación grave”, en palabras del presidente Xi Jinping. “Mientras tengamos una confianza firme, trabajemos juntos -prevención científica y tratamientos- con políticas precisas, seremos, con seguridad, capaces de ganar la batalla”, dijo Xi.
Pero el virus se expande y ya está presente en cuatro continentes. Europa registró sus primeros tres casos el viernes, en tres personas que viven en Francia y que habían estado recientemente en Wuhan, epicentro del nuevo coronavirus. Australia confirmó además cuatro casos el sábado, todos ellos en personas que acababan de volver de China. En Asia hay varios países afectados y en Estados Unidos un segundo caso se confirmó el viernes.
Sin embargo, el estudio de los primeros casos muestra que la tasa de mortalidad del virus, llamado 2019-nCoV, de la familia de los coronavirus, es bastante débil. La tasa “es, de momento, de menos del 5%”, indicó el profesor Yazdan Yazdanpanah, experto francés de la OMS, que atendió a pacientes en Francia. “De forma general, los pacientes [afectados por el nuevo virus] están en un estado menos grave que con el SRAS”, que tenía una tasa de mortalidad del 9,5%, explicó el profesor Yazdanpanah.

