La demostración de fuerza por parte del Ejército Popular de Liberación tiene lugar un día después de la controvertida visita a Taipéi de la presidenta de la Cámara de Representantes estadounidense, Nancy Pelosi. Su estancia en la isla, que funciona de facto como un Estado independiente y que Pekín considera parte inalienable de su territorio, duró apenas 24 horas pero bastó para indignar al gigante asiático, que ha advertido al G-7 de que responderá “ante cualquier violación de su soberanía”.
En respuesta a este viaje que, para China, alienta lo que considera veleidades secesionistas del Ejecutivo taiwanés, Pekín inició simulacros con fuego real en las aguas en torno a Taiwán, alrededor de las 12.00 de este jueves (las 6.00 de la mañana en horario peninsular español). El ejército chino ha lanzado incluso dos misiles balísticos cerca de las islas Matsu de Taiwán, según un informe interno de la isla, confirmado por una fuente de seguridad taiwanesa a la agencia Reuters.
Estos ejercicios militares incluyen el cierre del espacio marítimo y aéreo en seis zonas alrededor de la isla. Una de ellas está situada a solo 20 kilómetros de la costa de Kaohsiung, la principal ciudad del sur de Taiwán. Taipéi asegura que monitorea de cerca los ejercicios y que sus fuerzas se preparan para un conflicto, pero que no lo busca.
Desde el gobernante Partido Progresista Democrático de Taiwán han condenado estos simulacros, que han calificado de “irresponsables” e “ilegítimos” por realizarse en las vías navegables y rutas aéreas internacionales más transitadas de la región. El G-7 y la Unión Europea han condenado también en un comunicado conjunto las maniobras y señalado que “no hay justificación en usar una visita como pretexto para una actividad militar agresiva”. El jefe de la diplomacia de la Unión Europea, Josep Borrell, ha reproducido esa misma cita en un tuit en el que se expresa a su vez la “preocupación” de la UE y del G-7.

