a empresa china pionera en robots humanoides Unitree, cuyos aparatos capaces de dar volteretas cautivaron al mundo este año, se disparó este miércoles más de un 600% en su esperado debut bursátil, una muestra más de la pujanza de esta industria en el país asiático.
Las máquinas de esta empresa con sede en la ciudad oriental de Hangzhou se han convertido en símbolo del acelerador que China ha puesto a este sector, respaldado férreamente por el gobierno y que cuenta con unas sólidas cadenas de suministro nacionales.
La robótica avanzada se perfila como la próxima frontera del auge mundial de la inteligencia artificial, lo que abarca tanto el entusiasmo de los inversionistas como la rivalidad entre China y Estados Unidos.
Unitree presentó el lunes un nuevo robot humanoide llamado Superman, al que promocionó como capaz de saltar hasta dos metros y correr a una velocidad de 12,66 metros por segundo, más rápido que el ritmo promedio del récord mundial de Usain Bolt en los 100 metros, si pudiera mantener esa velocidad durante toda la prueba.
El video que se hizo viral sobre su velocidad, sin embargo, muestra sus dificultades para frenar en una pista de atletismo una vez que alcanza su velocidad máxima.
La empresa ya había llamado la atención durante la gala anual del Festival de Primavera de China con unos hábiles robots vestidos con chalecos tradicionales que practicaban kung fu y saltaban sobre las mesas.
En su debut este miércoles en la bolsa de Shanghái, las acciones de la empresa se dispararon hasta un 629%, a 1100 yuanes (unos 160 dólares) al inicio de la sesión, en comparación con su precio de oferta de 150,80 yuanes. Recortó parte de esas ganancias para cerrar en 845 yuanes, con un alza del 460%.
Eso fue “el mercado disparando una bengala sobre la próxima frontera especulativa de China”, consideró Stephen Innes, estratega global de Quintex Intel. “El mensaje es bastante claro: la IA física se ha convertido en el nuevo objeto de deseo”.
La oferta pública inicial de Unitree coincidió con el día de apertura de la Conferencia Mundial de Robótica en Pekín, donde el estand de la empresa fue invadido por docenas de visitantes y periodistas.
Muchos se tomaban selfis con un Unitree GD01 de tres metros de altura, un imponente robot montable que, según la tecnológica, puede alternar entre los modos bípedo y cuadrúpedo.
A su izquierda, un pequeño humanoide devolvía servicios de ping-pong a un empleado de Unitree, que lamentó que el robot no pueda aún recoger la pelota.
Al otro lado de la vitrina, ocho robots bailaban al ritmo de la canción pop china de los años 90 “Lovebird”.
La aplicación comercial de este tipo de artefactos sigue siendo limitada, ya que la mayoría se utiliza para investigación o exhibición.
Los expertos afirman que el “santo grial” de la industria, es decir, la creación de máquinas capaces de reaccionar de manera independiente ante cualquier situación de la vida real, aún está muy lejos para cualquier empresa.
“Entrenar el cerebro (de un robot) es una tarea muy difícil”, dijo a la AFP Zhu Tianle, ingeniero de la primera escuela de robótica de China, en Hangzhou. “Aunque hemos alcanzado un cierto nivel de pericia técnica, lograr que los robots comprendan el mundo sigue siendo un desafío global”.
“La siguiente fase dentro de este sector no consiste tanto en demostrar que un robot es capaz de caminar, sino en demostrar que puede llevar a cabo actividades útiles desde el punto de vista económico”, abunda el analista de Morningstar Kangyuxiao Li.

