El comité de emergencia de la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha decidido esta tarde en Ginebra declarar la emergencia internacional por el brote del coronavirus de Wuhan.
La decisión llega a los 30 días de la primera alerta por la nueva enfermedad lanzada por China el pasado 31 de diciembre y después de que el número de afectados por el patógeno se haya multiplicado por 13 en la última semana hasta los 7.818 casos confirmados y 170 muertos, según los últimos datos de la OMS. De ellos, 82 enfermos han sido diagnosticados en 18 países fuera de China, con Finlandia, India y Filipinas los últimos en sumarse ayer a la lista. No se ha producido ningún fallecimiento fuera del país asiático.
La declaración de la emergencia supone, según lo establecido en el mismo reglamento —de obligado cumplimiento para los países que lo han suscrito, que son la práctica totalidad de los miembros de la ONU—, la coordinación entre los países bajo el marco de la OMS en la elaboración y aplicación de medidas preventivas y planes de contingencia, algo que extiende sus efectos a cuestiones de enorme repercusión económica, política y social, como son el cierre y controles en fronteras, las restricciones en el movimiento de personas y mercancías, y la adopción de todo tipo de medidas de prevención, entre otros puntos.

