La epidemia de coronavirus convierte a Beijing en una ciudad fantasma. Comercios cerrados y calles desiertas. La recomendación de las autoridades chinas de quedarse en casa cambia la imagen de esta megalópolis de 20 millones de habitantes.
Mauricio Percara de radio China Internacional contó que "la situación está calmada en comparación con los días anteriores. Hay muchos insumos disponibles. La gente se pudo abastecer de recursos, de insumos para pasar un período indeterminado de casa y con el menor contacto posible con otras personas".
De todos modos, señaló que todas las actividades públicas fueron suspendidas. "Han cerrado muchos lugares, restaurantes, escuelas, universidades. El transporte funciona, pero no viaja nadie. Muchas compañías tratan de trabajar en forma on line desde sus casas justamente porque estamos en un período de cuarentena colectiva. Unos 14 días que se proponen que la gente tenga el menor contacto posible con otras personas", explicó.
El periodista destacó el esfuerzo que se hizo para construir un hospital de tal magnitud en 10 días. "Ha sido increíble, un gran esfuerzo que parecía imposible, pero eso también habla de la necesidad de proporcionar atención a la gente".
Sin embargo, alertó respecto a la falta de camas en los hospitales para la cantidad de pacientes que hay. "Tengo amigos en Wuhan que no pueden acceder a hospitales porque no es suficiente".
Para Percara, la situación requiere de mucho trabajo. "China está pidiendo ayuda. La situación aún resta de estar en camino a estar resuelta. No sé que pasará, sé que se están tomando los recaudos necesarios y todas las medidas para que no se expanda este brote, pero la situación es incierta".

