La posibilidad de que China invierta en granjas para la cría de cerdos y producción de carne porcina en la Argentina para el consumo del gigante asiático, disparó una polémica que tuvo resonancia en la opinión pública y que incluso impulsó una campaña en rechazo al potencial proyecto por parte de periodistas, escritores, científicos, artistas y organizaciones argumentando los posibles riesgos ambientales, sanitarios y de bienestar animal que conllevaría.
"Es una propuesta que todavía no se concretó. Desde el punto de vista del ingreso de divisas para nuestro país es una excelente oportunidad ,se menciona también que puede generar mano de obra local", comenzó explicando la ingeniera Ruth Macedo en LV12.
Sin embargo, y ante tamaña polvareda se vuelve necesario recorrer la postura de sus detractores y del sector productor, pero sobre todo, de qué se trata el proyecto, sus probabilidades fehacientes de ejecución y cuáles son las negociaciones y el interés por parte del Gobierno argentino al respecto.
La especialista agregó que "si la carne no se exporta y se vuelca al mercado interno va a competir con nuestra producción y eso puede significar una amenaza para los pequeños y medianos productores".
Para finalizar, añadió que "ha venido aumentando el consumo de carne de cerdo año a año, había mucho mitos y tabúes en cuanto al contenido de grasa que se han ido derribando porque se ha ido comprobando que es una carne que tiene muchas propiedades como potasio y sodio".
¿Por qué China está ávida de hacerse de carne porcina y, entre ellas, de la Argentina? China es el principal productor de cerdos del mundo, como así también, el principal consumidor. Hacia 2018 se estimaba un plantel de cerdos cercano a las 500 millones de cabezas y un consumo anual de 55 millones de toneladas. Sin embargo, a finales de 2018 estalló en sus granjas una epidemia de Gripe Porcina Africana, una enfermedad mortal para el animal, muy contagiosa y sin cura. Este brote hizo que la cantidad de cerdos en ese país descendiera entre un 30% y un 40%, ya sea por la mortandad ocasionada por el virus, como por los sacrificios para frenar su propagación.

