En Estados Unidos, mientras el gobierno de Donald Trump pintó una realidad alejada de una crisis, y desplegó esfuerzos que parecieron efímeros para intentar mantener la epidemia bajo control, los inversores le asestaron otro garrotazo a la confianza en la economía con una nueva ola de ventas de acciones, y los pronósticos de analistas y bancos de inversión comenzaron a darle una mayor cabida a lo que muchos veían como un riesgo creciente a una recesión en los próximos meses.
En Wall Street, los principales índices bursátiles lograron recortar una fuerte caída sobre el final de las operaciones, pero así y todo cerraron con pérdidas. El Dow Jones retrocedió un 1%, el S&P 500 cayó un 1,7%, y el tecnológico Nasdaq bajó un 1,9 por cientos. El derrape se sintió con mucha más fuerza en Asia y Europa, en medio de la huída de los inversores a activos más seguros, como los bonos del Tesoro de Estados Unidos.
El coronavirus ya le había asestado un golpe a la economía global al golpear al comercio y la producción industrial en China, epicentro fabril del mundo, debido a la imposición de cuarentenas. Pero en las últimas semanas, el pesimismo de los inversores aumentó ante las evidencias de que la propagación del virus tendrá un efecto más amplio, al impactar en el consumo de la gente y la inversión de las empresas.
La profundidad de la crisis económica quedó atada a la gravedad y la duración de la epidemia, aún desconocida.
Un informe del banco de inversión JP Morgan pronosticó una "reducción marcada" del crecimiento global en el primer semestre de este año, seguida de un rápido rebote "a medida que la epidemia se desvanezca". Los analistas del banco indicaron que el golpe inicial de la epidemia a la economía surgió de las cuarentenas y los cierres de fábricas en China, que afectaron las cadenas de producción globales.
"Desde entonces, sin embargo, el virus se ha convertido en un evento global. Hasta ahora, la intensidad de las cuarentenas fuera de China ha sido mucho más limitada. Más bien, la amenaza para el crecimiento ahora es principalmente en un shock de demanda, a medida que los hogares y las empresas reducen gastos", indicó el informe.
El economista Nouriel Roubini, famoso por sus predicciones sobre la crisis financiera global, dijo que el mundo crecerá este año un 1,5% en vez de un 3 por ciento, y que es posible eludir una recesión global "sólo si el shock del virus lleva a una contracción en el primer trimestre solamente".

