Los tests rápidos para monitorear la circulación del nuevo coronavirus que aconsejaron comprar las autoridades sanitarias nacionales son defectuosos: detectan apenas "con una banda de luz tenue" la presencia de solo uno de los dos anticuerpos contra el Covid-19 para los que fueron diseñados. Una falla que podría hacer subestimar epidemiológicamente la circulación del virus en la población, el principal objetivo de estos testeos. Si fueran confiables, permitirían regular la intensidad de la cuarentena.
En la Casa Rosada reconocen que los tests de la firma china Zhuhai Livzon Diagnostics, que ya se usaron en las estaciones de Constitución, Retiro y Once, no eran lo esperado. Informaron que una investigación realizada por la Unidad Covid-19, que depende del Ministerio de Ciencia y Tecnología y el Conicet, "no recomendó su uso" para uno de los dos anticuerpos. Sobre el segundo anticuerpo, el de aparición más tardía, advierte que el test presenta problemas para su lectura.
Hasta ahora se usaron 1200 de los 170.000 tests rápidos en ese monitoreo poblacional, con solo ocho casos positivos, es decir, apenas un 0,66%, según información oficial. Los especialistas consultados coinciden en que es una proporción extremadamente baja para la región metropolitana con mayor circulación viral en el país.
Por esas fallas, el testeo no se pudo hacer al azar y la estrategia se redujo a quienes no hubieran tenido síntomas, en especial fiebre, en los últimos 21 días.
Dentro de la emergencia sanitaria por la pandemia, la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (Anmat ) aprobó el test rápido Livzon para la detección del coronavirus en 10-15 minutos con una gota de sangre. El fabricante asegura que este kit reacciona a la respuesta del sistema inmunológico, ya sea mientras el organismo se está defendiendo o si alguna vez lo hizo. Funciona a través de la búsqueda de dos anticuerpos: los IgM (inmunoglobulina M), que se pueden empezar a detectar entre el séptimo y el décimo día desde el momento del contagio, y los IgG (inmunoglobulina G), que se liberan a partir de los 14 o 15 días.
Ante esa conclusión, siempre de acuerdo con el detalle oficial, el ministerio a cargo de Ginés González García optó por no devolver el cargamento que se le había sugerido comprar en marzo pasado a la empresa Petroquímica Cuyo. En cambio, el ministro redefinió la estrategia sanitaria para analizar la circulación viral, a pesar de las limitaciones del producto chino.
"El Ministerio de Salud resolvió que los tests no iban a ser utilizados para IgM (por su baja sensibilidad a la infección reciente) y solo se mediría por IgG para medir en sangre los anticuerpos, por lo que el criterio de inclusión es no haber tenido síntomas, al menos, en los 21 días anteriores", dijeron.
Los bajos resultados obtenidos en los testeos ya motivaron pedidos de informes al Gobierno. Uno es el de Graciela Ocaña, exministra de Salud, que solicitará información en las próximas horas sobre todas las pruebas oficiales para controlar la pandemia de Covid-19.

