En gran medida, lo logró, a través de los diferentes tipos de Neokits para la detección del virus y de anticuerpos, y de los avances en posibles terapéuticas. “Los investigadores de biomedicina, de las Ciencias Sociales y de las Humanidades ayudaron mucho con su trabajo a enfrentar la pandemia”, dice la doctora en Química Biológica. “Quiero un Conicet que esté asociado a las necesidades más básicas del país. Y, por supuesto, con equidad de género”, concluye.
-Cuando asumió la dirección del Conicet sostuvo que quería revalorizar las ciencias sociales, ¿eso debió quedar en suspenso con la llegada del Covid?
-No, muchos cientistas sociales y de las humanidades estuvieron trabajando en temas referidos a cómo impactó la pandemia, el aislamiento y la crisis en la vida de las personas, comunidades originarias, las mujeres rurales y urbanas, etc. También en temáticas para desarrollar instrumentos para la educación a distancia.
-¿Los principales temas que se están trabajando en estos momentos en el área de las ciencias sociales están ligados exclusivamente al Covid?
-Para los investigadores es todo más complicado porque estamos trabajando de manera remota, aun así todos están siguiendo sus proyectos; pero, al igual que los investigadores en biomedicina que se corrieron de sus temas para aportar herramientas que pudieran ayudar a enfrentar esta pandemia, la gente de las ciencias sociales y humanas también lo hizo.
-¿Cuál es el nivel de implicancia del Conicet en la problemática del Covid-19 luego de más de ocho meses de pandemia?
-Muchísima. Hubo un primer financiamiento de la agencia para 64 proyectos. Luego hubo otros 8 proyectos más, financiados con la Fundación Bunge y Born. Y el Consejo Federal de Ciencia y Tecnología, que depende del ministerio de Tecnología, financió más de 130 proyectos. Se puso mucho en el desarrollo y el escalado porque cuando uno tiene un desarrollo en un laboratorio hay que escalarlo para que pueda salir al público. Se invirtieron más de 700 millones de pesos en todas estas cosas. Además, tenemos muchísimas personas jóvenes que están trabajando en el testeo en Capital Federal como en el interior del país.
-¿El Neokit Covid 19 y Neokit Plus son los principales avances en esta materia que han alcanzado hasta ahora?
-Tenemos 7 u 8 kits. El primero fue el de anticuerpos. Los kits son muy importantes porque el testeo es muy importante. También son muy importantes los avances en posibles terapéuticas. Algunas están terminando sus etapas de investigaciones clínicas.
-¿Se refiere a los anticuerpos derivados de llamas y huevos?
-Los anticuerpos de llama están en una etapa anterior, empezando la etapa preclínica. Es un trabajo muy interesante, pero falta para eso. Me refiero a los anticuerpos de plasma de equinos, que están en un momento de estudio clínico, la ivermectina, que también está bastante adelantada, la L-arginina, que es un derivado de un alga y que se usa en la industria alimentaria y aparentemente inhibiría la unión del virus a la célula y eso se está ensayando en el personal de salud.
-Respecto a las vacunas, ¿cuál es la diferencia de la rusa Sputnik V con las demás que también están en Fase 3?
-La diferencia es que podría estar disponible más rápido y ofrece una cantidad muy importante de dosis. La idea es poder vacunar lo antes posible. Al igual que otras vacunas, está en fase 3 y ya se ha probado en 40 mil personas. La Argentina sigue con los convenios que ha hecho con Pfizer, AstraZeneca y otras.
-¿Con la vacunación de 12 millones de personas se podría evitar que la segunda ola llegue a la Argentina?
-Si pudiéramos vacunar a 12 millones de personas, además de tener al personal de salud y las personas mayores vacunadas, podríamos restringir la circulación del virus, así que probablemente podríamos evitar la segunda ola, pero por bastante tiempo la mejor vacuna es seguir cuidándonos.

