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La reflexión de un cordobés sobre el lenguaje inclusivo

Severo Sosa, padre de un chico con autismo, comentó en LV12 sobre la carta que escribió tras el diálogo con la encargada de un bar en la ciudad de Córdoba. "No estoy en contra del lenguaje inclusivo en sí mismo, sino de los paladines de la inclusión", agregó.

"Hola chiques", saludó la mesera de un bar de la ciudad de Córdoba al llegar a la mesa de Severo Sosa y un matrimonio amigo, y desencadenó el enojo del primero. Sosa es testigo en primera persona de una exclusión aún más severa que la de género: es padre de un chico con autismo y además, su hermana es ciega.

"La crítica tiene que ver con el discurso que se hace sobra la inclusión, considero que la inclusión pasa por otro lado", dijo Severo Sosa en LV12.
El diálogo que se desarrolló a partir de ahí le causó tal irritación, que el hombre publicó un texto contra el lenguaje inclusivo en su cuenta de Facebook, titulado "Inclusión de cotillón".
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"Ahora creemos que somos todos inclusivos por el lenguaje pero estamos parados en el mismo lugar que hace 15 años".

"Ayer me siento en un bar en Nueva Córdoba con un amigo y la sra. Llega la encargada de atendernos, nos saluda con una sonrisa y se da el siguiente diálogo que me trajo un recuerdo de una charla con unos amigos:

-¡Hola chiques!-

-¿Chiques?- le dije yo, también con una sonrisa.-

-¡Así es! Somos un bar inclusivo. Orgullosamente lo decía.-

-Mira que bien, me viene bárbaro entonces, porque en un ratito viene mi hermana que es ciega. ¿Tienen la carta en braille?-

-Ay no, eso no tenemos. Me dijo la verdad un poco preocupada.-

-¡Apa! Y no vas a creer, pero viene con mi hijo, que es autista. ¿Carta con pictogramas para la gente autista, tienen? Le pregunté.-

-Y no, perdón. Me dijo visiblemente nerviosa.-

-No te hagas drama, suele pasar. Pero la verdad me imagino que lenguaje de señas para los clientes sordos no deben saber.-

-La verdad me estas matando. Me contestó sonriendo nerviosa.-

Ella ya no estaba cómoda, sonreía con vergüenza, un poco de culpa, y un poco de embole también. Y ahí le dije:

-No te hagas drama, suele pasar en todos los bares. Pero entonces lamento contarte que no son un bar inclusivo, son un bar progre de cotillón.-

-¿Por qué me decís eso!?

-Porque esos tres casos que te acabo de mencionar, son 3 grupos de gente absolutamente excluidos del sistema. En tu caso acá en el bar, casi que no podrían pedir lo que quieren porque no podrían hacerte un pedido. Algo tan básico como comunicarse y pedir que comer.

¿Querés ser inclusivo? Incluí a todos ellos, y todos los que el sistema directamente no da lugar. Es difícil, sí y mucho. Porque si yo digo que ayudo a los pobres porque le doy $50 por mes a un pobre, no estoy ayudando, estoy haciendo ayuda de cotillón, de maquillaje, esa que se ve lindo, pero que sabemos que no sirve para nada más que disfraz.

Después nos trajeron el pedido, incluida la cuenta, esa la tenían en el idioma que quieras".

En diálogo con LV12, Severo Sosa expresó: "Hay gente que tiene estos problemas de la inclusión sobre todo los que tienen familiares con discapacidad".

Ante algunas críticas que recibió, resaltó que no está en contra del lenguaje inclusivo en sí mismo, sino que le molestan "los paladines de la inclusión. Nadie se anima a decirlo, pero hablar con lenguaje inclusivo no te hace inclusivo. Es cool, es maquillaje", indicó.

Para finalizar, aclaró: "Hay que generar una tolerancia social y un punto de encuentro para poder avanzar. El estado debe tomarse con seriedad el tema de la inclusión".

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