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Cottolengo Don Orione: 56 pacientes vencieron al coronavirus

Graciela Abella, empleada del Cottolengo, se recuperó del coronavirus y dijo en LV12 que "si Dios quiere este sábado voy a volver a mi casa después de 41 días".

El pasado 24 de agosto se activó el protocolo para coronavirus en el Pequeño Cottolengo Don Orione, equipos especializados en emergentología del Siprosa, personal interno y voluntarios del Cottolengo desempeñaron conjuntamente una labor que hizo posible la recuperación de gran parte de los residentes con base en el afecto y en los cuidados, ganando así una de las peores batallas que estos pacientes de alto riesgo habían enfrentado.

Graciela Abella, empleada del Cottolengo Don Orione, pasó por el aire de LV12 Radio Independencia para referirse a su experiencia a lo largo de este proceso en dónde también dio positivo por coronavirus. "Todavía estoy aislada", fue lo primero que dijo.

"Quiero darle gracias a Dios que las chicas se están recuperando", comentó.

"El primer día fue el 23 de agosto que se activó el protocolo empezaron chicas con fibre, el segundo día empezaron a llegar las ambulancias para trasladarlas a los hospitales con fiebre, con dolor de cabeza. Era angustiante ver que salían y no sabíamos si iban a regresar o no", contó.

Por otro lado, Abella describió que "después llegaron nuestros refuerzos. La gente del Siprosa, vino la doctora Dive Mohamed, la doctora Molina empezaron a separar a los positivos, nos hicieron los hisopados para ver quiénes eran los que tenían, quiénes no, para no seguir contagiándonos".

"Dí positivo el día 5 de septiembre. Me hicieron el hisopado y el día 7 sabíamos. Hemos sido varias empleadas que tuvimos positivos", relató. Y agregó: "Tuve mucho dolor de cabeza, mucho dolor de cuerpo. Me llevaron al hospital en ambulancia para ver como estaban los pulmones. Gracias a Dios estaban bastante bien".

Graciela explicó que se desempeña como auxiliar en el Cottolengo Don Orione hace 15 años. Su tarea es la de bañar a las chicas, darles de comer, limpiar, "todo lo que se hace en un hogar".

Por último, destacó que "En estos momentos ha habido mucha gente voluntaria y contratadas. Porque al cerrarse el Cottolengo, no podían entrar los empleados así que se contrató gente y se la capacitó. Ellos fueron una ayuda para nosotros, porque nosotros pasamos a ser pacientes también. No dejábamos de hacer las tareas nuestras también. Hemos hecho de enfermeras, de mamá".

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