Los colores condicionan la vida de las personas. Y por qué no de su alimentación. El médico anti-aging Rubén Mühlberger explicó en Infobae que "el color es un efecto de luz, que cuando llega a los ojos tiene conos, células y transmiten el tono de un modo positivo o negativo. Si usamos color en nuestras vidas, podemos generar procesos de antienvejecimiento. Y todo desde una simple tonalidad".
Un estudio de la Universidad de Cornell titulado Los peligros de los platos grandes: cintura, residuos y cartera generó las claves para aprender a comer mejor y más sano controlando la cantidad y la presentación del menú. Al parecer, uno de los factores fundamentales es el color. Y hay uno en especial que ayuda a calmar el hambre.
Cubiertos azules, manteles y hasta las paredes del comedor deberían ser de ese color para mantener el hambre controlado
Los nutricionistas han aconsejado, a lo largo de los años, comer en platos pequeños y hasta porciones reducidas a la mitad como método para adelgazar. En estas decisiones diarias, el gusto, el olor y la textura de los alimentos cobran total sentido, como la comodidad, disponibilidad y cercanía de los ingredientes a la hora de bajar de peso.
Cada día se toman alrededor de 250 decisiones relacionadas con la alimentación y todas dependen de los estímulos sensoriales. Por supuesto que los factores culturales, familiares e incluso con quién se coma afecta cada proceso.
"La música, en combinación con los colores, es una gran terapia para el antiaging. Hacer gimnasia mirando colores o meditar con elementos de la naturaleza, genera que la gente viva más y con mejor calidad; sin estrés y sin ansiedad", explicó Mühlberger.
El estudio sostuvo que pasar de un plato hondo a un plato llano lleva a comer hasta un 22% menos
Ideado en la filosofía de comer menos cantidad y más variedad, esta propuesta de los investigadores de Cornell es un aliada ideal para planificar una alimentación más completa y equilibrada.

