La emprendedora explicó que la publicación tuvo como objetivo mostrar cómo luce la prenda en un cuerpo real y representar a sus clientas, que en su mayoría utilizan talles grandes: “Yo uso las redes sociales para publicitar mis productos y me dedico sobre todo a talles grandes, yo decidí subir esta bombacha plus size que está y es la primera vez que me puse en bombacha y corpiño para publicitar un producto; me pareció fundamental hacerlo por que la mayoría de mis clientas son talle grande y una siempre quiere ver como queda puesto el producto”.
Según contó, la repercusión no tardó en llegar y estuvo marcada tanto por mensajes de apoyo como por agresiones provenientes de hombres y mujeres: “Me sorprendió la repercusión positiva y negativa que he recibido; tanto de hombres como de mujeres; mucho mensaje de odio, insultandome, personas que no me conocen ni yo los conozco; uno cuando está en redes se expone, yo tengo la suerte de estar segura de mí y de mi cuerpo y que estos mensajes no me destruyen sino que me potencien”.
Navarro reconoció que alcanzar esa seguridad personal fue el resultado de un camino prolongado y que, si bien los ataques le generaron ansiedad, decidió sostener una mirada basada en la aceptación y el amor propio: “Fue un proceso largo, pero yo me siento con mucha paz y aposté el amor hacia mi misma y vivir en paz con mi cuerpo, más allá de mi peso que no me define a mi para nada; si los mensajes que me han llegado si me generó ansiedad por lo fuerte que fue, pero espero que sea un aprendizaje para otros”.
En ese sentido, remarcó que el problema no está en los cuerpos sino en las expresiones violentas que circulan en redes sociales: “La vergüenza no tiene que ir por mi cuerpo sino por la violencia del otro. Quiero destacar que hay que apostar a los talles grandes por la cantidad de mujeres que no encuentran una bombacha, un corpiño o un jean; somos una comunidad que busco escuchar a mis clientas, que se sientan bien. Si hay algo que no me gusta de tu cuerpo podes cambiarlo, el peso no te hace ni más, ni menos persona”.
El caso volvió a poner sobre la mesa el debate sobre la gordofobia en redes sociales, el impacto de los discursos violentos y la necesidad de promover espacios comerciales y digitales más inclusivos.