Los protagonistas de la victoria fueron Lisandro Martínez y Cristian "Cuti" Romero. El defensor del Manchester United asistió con un pase preciso a Lionel Messi para el primer gol y luego convirtió el 2 a 1 parcial. Más tarde, Romero apareció por arriba en un córner para marcar de cabeza el 3 a 2 definitivo. Esta vez, los defensores se disfrazaron de asistidores y goleadores.
El primer tiempo de la Selección fue de alto nivel. Dominó la posesión, manejó los tiempos del partido, cambió de ritmo y generó situaciones con facilidad. Fue un equipo intenso, dinámico y con autoridad.
Sin embargo, todo cambió en el complemento. La salida de Thiago Almada le quitó frescura e imaginación al ataque. Argentina perdió cambio de ritmo, se volvió un equipo lento y previsible, con excesiva tenencia de pelota pero sin profundidad. Dependió demasiado de las genialidades de Messi y eso terminó favoreciendo el crecimiento de Cabo Verde.
El conjunto africano aprovechó ese bajón argentino, tomó la iniciativa y complicó cada vez que atacó. Fue un rival mucho más exigente de lo que se esperaba y expuso algunas falencias que la Selección deberá corregir de cara a las semifinales.
Los dos goles recibidos son un llamado de atención para un equipo que venía mostrando una gran solidez defensiva. También queda la sensación de que los cambios pudieron haber aportado otra energía. Futbolistas como Giovani Lo Celso, Giuliano Simeone o Nico Paz podrían haber tenido más protagonismo para darle dinámica, velocidad y mayor capacidad de contraataque al equipo.
Ahora se viene Egipto, un rival que también llega con desgaste tras disputar un suplementario y definir su clasificación por penales. Será fundamental planificar bien la semana, recuperar físicamente al plantel y encontrar variantes que le devuelvan frescura a un equipo que, cuando baja la intensidad, pierde gran parte de su potencial.
Argentina ganó, pero el triunfo también dejó varias lecciones. Para seguir soñando con el título, deberá recuperar el ritmo, la intensidad y la agresividad que mostró en ese gran primer tiempo.