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Gobble ("engullir", en inglés) y Waddle ("pavonearse") nacieron en julio en una granja de Carolina del Norte y pesan 52 y 50 libras respectivamente, como marca la tradición, uno se convertirá en el pavo nacional de Acción de Gracias, festividad que se celebra el próximo jueves, y el otro será el suplente, aunque ambos serán indultados.
"Los pavos presidenciales simbolizan la gratitud, el trabajo duro y la conexión de la granja y las familias estadounidenses", dijo Leslee Oden, la presidenta de la Federación Nacional del Pavo, ante varias familias con niños invitados a la presentación.
Tras recibir el indulto de Trump, en una de las ceremonias más pintorescas de la Casa Blanca, ambos pavos regresarán a su estado natal, donde pasarán el resto de sus vidas bajo el cuidado de la Universidad Estatal de Carolina del Norte.
Los nombres fueron elegidos a través de una encuesta en redes sociales que impulsó la primera dama, Melania Trump, entre las que también figuraban las opciones de Acorn y Squash (tipos de calabaza), Sugar (‘azúcar’) y Spice (‘especia’), y Pumpkin (‘calabaza’) y Pie (‘tarta’).
Las relaciones de la Casa Blanca con los pavos de Acción de Gracias, la tradición familiar más arraigada en la cultura estadounidense, tiene varias décadas de historia, pero fue George H.W. Bush (1989-1993) quien decidió perdonar a un pavo que le regaló la Federación en 1989.
"Les aseguro a ustedes y a este magnífico pavo que no terminará en la mesa de nadie, ni en la de este hombre", declaró.
El indulto de los pavos marca el inicio oficial de la temporada de festividades en Washington.