"Para ellos es una celebración y conmemoración muy importante y hay un montón de festejos en todo el país", expresó Lucía sobre la cuidad de La Habana, quien destacó que "es impresionante el nivel de conexión con la cultura que tienen y además la necesidad de transmitirlo y lo hacen con mucha alegría. Es un pueblo que vale la pena conocer".
¿Cómo elegir un buen habano?
Lucía recomendó que que es fundamental seleccionar algo que se acomode al tiempo de cada uno. "De alguna manera se le agradece y se cuida lo que brinda y si tenemos 30 minutos lo ideal es elegir un formato corto para poder disfrutarlo porque no todos son iguales de principio a fin" y agregó que "la fumada se divide en tres tercios y cada uno tiene algo especial y característico para ofrecer, van cambiando los sabores, las intensidades y la parte que uno enciende es la que está más alejada del tallo de la planta".
Consumidores
Al momento de determinar si hay muchos argentinos que consumen habanos, Lucía sostuvo que "tenemos una población fumadora de habano y el grupo etario se va achicando un poquito más. Antes el promedio de edad era 50 o 60 años y ahora en los últimos tiempos con esto de dejar del cigarrillo hacia otras cosas que no sean tan nocivas, son más jóvenes los fumadores de habanos que se vuelcan a la cultura del tabaco distinta a la del cigarrillo".
Diferencias con el cigarrillo
La principal es que el humo del habano no se traga, se deja en la boca, se espera un ratito, se sienten los sabores y se exhala sin llevarlo a los pulmones. Otra de las diferencias es que no tiene ningún proceso químico. "Cuando hablamos de habano es una denominación de origen protegido", esto quiere decir que "la semilla se sembró, se cosechó, se cultivó se torció dentro de una región específica de Cuba" y que todos "los procesos son manuales sin ningún tipo de máquina y sin químicos asociados", finalizó.

