Ante la crisis económica provocada por el coronavirus (Covid-19), la industria de la indumentaria busca alternativas y, mientras algunas empresas comenzaron a fabricar ropa destinada a la emergencia sanitaria, otras se preparan para ofrecer promociones dada la cantidad de stock disponible y los problemas en la cadena de pago.
La gerente general de la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria, Alicia Hernández, dialogó en LV12 respecto a la difícil situación que atraviesa el sector por el aislamiento obligatorio en el marco de la pandemia. Comentó que el sector "está muy golpeado", y que ya venía afectado de los cuatro años anteriores. Estábamos en enero y febrero con mejore expectativas de consumo y nos agarró la pandemia", sostuvo.
Explicó que la mayoría de las fábricas están cerradas. Y que en ese marco, algunas han tomado el camino de reconversión y comenzaron a confeccionar barbijos, cofias, camisolines, cubrebocas y otro tipo de ropa de trabajo para personal de la salud, ya que cuentan con la autorización para hacerlo.
La representante de la actividad de indumentaria aseguró que están de acuerdo con la cuarentena pero que sin lugar a dudas que el sector sufre el impacto negativo de la inactividad de las fábricas.
Además, subrayó que es importante la asistencia que brinda el Gobierno nacional para poder cubrir los salarios de los trabajadores en las distintas empresas. "Eso ayuda bastante", aseveró. Otra medida que destacó es la autorización del comercio electrónico: "hoy esto se ha convertido en la única sucursal que tienen las empresas".
"La cadena de pago está totalmente cortada y no hay circulación de efectivo no hay forma de cubrir los cheques que se han dado, desde el punto de vista financiero de las empresas se torna muy difícil", describió Hernández.
Pensando en la post pandemia, analizó que todo será muy lento. "Quizás sea por distribuciones geográficas donde haya menos casos", expresó. Y también opinó respecto a cuál podría ser el comportamiento de la gente a la hora de comprar: "nos vamos a encontrar con un consumidor muy conservador por no contar con muchos ingresos y por la incertidumbre".
Hernández informó que en toda la cadena textil hay cerca de un millón de trabajadores involucrados. Y por último vaticinó que la recuperación del sector puede llevar hasta dos años.

