Marilina Rotger, profesora y especialista en neuroeducación, pasó por el aire de LV12 Radio Independencia para hablar de las clases presenciales y su requerimiento no sólo medidas para evitar la transmisión del virus, sino para gestionar las emociones en un contexto de incertidumbre.
"Lo primero que puedo decir es que no hay un precedente sobre cómo aprender en un tiempo tan complejo, de crisis, como el que nos atraviesa a todos con esta pandemia. Creo que si la sociedad no estaba preparada para la pandemia mucho menos lo estaba el sistema educativo", indicó la neuroeducadora en LV12.
"Creo que hay que valorar mucho el trabajo que ha hecho del docente, esta capacidad adaptativa, y también este equilibrio emocional para poder enfrentar esta situación de la mejor manera. Tratando de ser optimistas, resilientes y enfrentar estos cambios para dar continuidad pedagógica", expresó la especialista en emociones.
Marilina Rotger explicó que, "en relación al campo emocional esto nos ha afectado a todos". No solamente a los niños. Y especificó que afecta a toda la comunidad educativa en la escuela y a toda la sociedad, porque "si hay una situación displacentera, por supuesto que al cerebro, en una situación de estrés y de miedo, le va a costar aprender".
Desde el día 1 se tendrían que haber trabajado las emociones en la escuela en relación a lo que nos ha mostrado la pandemia, según la especialista entrevistada por este medio.
"Lo primero que necesitamos es tener adultos equilibrados emocionalmente. El punto principal está ahí, en acompañar primero al docente, a las familias, tratar de no transmitir miedos que no son reales sino que son imaginados; darle confianza al niño, seguridad; tratar enfrentar la situación con la mayor cantidad de recursos, de dar respuesta sólida y clara a lo que está sucediendo: si hay un virus que está dando vueltas, pero hay muchas formas de cuidarnos sin entrar en el miedo. El miedo te inmoviliza. Es importante el miedo porque nos hace sobrevivir en el entorno, pero es importante saber de dónde vienen y aprender a manejarlos", desarrolló la educadora.
"Yo considero que así como hay protocolos sanitarios, debieran haber protocolos emocionales. Yo me dedico a la formación de coordinadores. Esto de pensar desde la escuela las emociones, algo que acompañe a los protocolos sanitarios para dar respuesta al niño, un cuidado integral, desde lo físico y emocional", indicó Marilina.
"Si vamos a tener en cuenta la salud mental y emocional, tengamos en cuenta la de toda la comunidad educativa. Por eso deberían haber protocolos. No solamente por los niños. No es el niño el que tiene miedo de ir a la Escuela. Es el contexto que le está marcando ese miedo", explicó.
Todas las emociones son válidas, porque todas indican algo, nos dice Rotger.
"La inteligencia emocional, está comprobado que el 99 por ciento es aprendida. La escuela cuanto más temprano desarrolle capacidades intelectuales junto a capacidades emocionales, vamos a tener no solo grandes mentes sino grandes coeficientes emocionales. Lo cual le va a permitir un mejor bienestar en su vida, tomar mejores decisiones, evitar la droga, desarrollar la autoestima. Son cuestiones internas. La inteligencia emocional se desarrolla internamente. La inteligencia cognitiva se enseña para el afuera. Tienen que ir de la mano", concluyó.

