La seguidilla de hechos de violencia en instituciones educativas encendió las alarmas en distintas provincias argentinas. Casos recientes en Santa Fe y Tucumán, donde alumnos ingresaron armados a las escuelas e incluso se registró un homicidio entre compañeros, reflejan una problemática creciente que especialistas vinculan con el denominado “efecto copycat”.
El psicólogo, Francisco Messina, explicó en LV12 que estos comportamientos pueden estar influenciados por procesos de imitación social: “Es una situación o proceso psicológico de imitación donde hay personas que son vulnerables a determinados contenidos empiezan a replicar comportamientos, actitudes que en este caso lo conflictivo o problemático es que son conductas violentas y como es un fenómeno grupal, esto se fomenta y puede llegar a escalar a otros niveles”.
Según el especialista, estos episodios no surgen de manera aislada, sino que están atravesados por factores emocionales, sociales y de pertenencia. “Por ahí hay algo en el entorno, quizá lo interioriza; son factores en que el niño o joven se identifica con algunos comportamientos y en su comunidades hacen cosas por pertenencia o reconocimiento y llega a niveles más graves cuando se replican estas acciones”.
Messina también puso el foco en el rol de los adultos y el entorno social en la reproducción de estas conductas. “Todos los adultos somos responsables de este tipo de actitudes o violencias desmedidas, en las redes, en los medios o en la vida cotidiana que los niños por ejemplo ven y escuchan situaciones que se naturalizan”.
En este contexto, crece la preocupación entre autoridades educativas y familias, que advierten sobre la necesidad de reforzar la prevención, el acompañamiento psicológico y el control de los contenidos a los que acceden niños y adolescentes, con el objetivo de frenar la escalada de violencia dentro y fuera de las aulas.

