En el Barrio San Jorge, exactamente en la calle Alfonsina Storni al 400, se encuentra una escuelita de fútbol llamada Gambeteando a la calle. Allí, Julio Páez comentó en diálogo con LV12, cómo es la labor que desarrolla.
Los colores blanco y negro en las tribunas, en sus compañeros. Un par de botines, un pantalón, un vestuario, dos arcos, una cancha. Horas de entrenamiento, minutos en cancha, concentraciones, goles. Esto estaba en los sueños y luego los vivió Julio César Páez cuando fue jugador del Club Central Norte en la Liga Tucumana de Fútbol.
Hoy la cancha no tiene esos colores, sus compañeros no tienen su misma edad, pero sí el mismo sueño que él pudo cumplir: jugar al fútbol de manera profesional.
"Un ex compañero mío de Deportivo Guzmán, Abel, me dijo que armemos la escuelita. Le dije que no primero y después me fue a buscar. Me vine a la cancha y ahí empezó todo", comenta Páez de cómo nació la escuelita "Gambeteando a la calle" que hoy cuenta con más de doscientos chicos.
La ilusión de la cancha propia
"Mi compañero Abel se tuvo que ir por un problema familiar y bueno, empezamos con mi hermano Miguel Páez. El objetivo con mi hermano es llevar a los chicos a los clubes", agrega Julio del proyecto que inició hace cuatro años.
El espacio con el que cuentan chicos de cuatro a dieciocho años es una cancha prestada. "La cancha nos prestan los veteranos. Es todo con humildad, sacrificio, y haciéndole la cancha para ellos acá de a poquito, esa es la ilusión de nosotros. Treinta camiones ya sacamos de basura y lo que falta es bastante, es mucha suciedad realmente".
Primero los valores y luego el fútbol
Julio Páez también fue uno de esos doscientos chicos y quiso compartir unas palabras que de algún modo decretaron su actualidad y la de la escuelita "Gambeteando a la calle" que lleva adelante junto a su hermano. "Cuando empecé tuve un profe que se llama Marrufe, que siempre me dijo que algún día voy a formar una escuelita y que lo primero que debo hacer es enseñarle a los chicos la humildad, el respeto y sobre todo a ser buena persona, eso es lo primero y principal", relata el ex jugador de Central Norte.
Algunos chicos que acuden a la escuelita ya se encuentran jugando en clubes. Una oportunidad para aquellos que deseen realizar una prueba, la brindará el Club Atlético Huracán que llegará a la provincia. "Si, un compañero de Central Norte me hizo el contrato, el 19 y 20 de este mes van a estar por acá", agrega entusiasmado.
Un mensaje de esperanza
Un ejemplo actual de estos valores que pasaron por la escuelita "Gambeteando a la calle" y que menciona Julio es Cristian "Manu" Villagra, jugador de la octava división de Atlético Tucumán desde el mes de enero. El joven llegó a visitar a quienes fueron sus compañeros en la cancha hasta el año pasado. "Verlo a Manu vestido así es algo que siempre he soñado, que cada chico que saque de la escuelita sea algo bueno porque realmente te llena de orgullo, alegría y verlos crecer es algo increíble", comenta Páez.
El joven se encuentra a la par del Julio. "Lo llamé a Manu para que le trasmita un mensaje a los chicos que andan en la calle haciendo cosas que no corresponden", adelanta Páez.
"Mi nombre es Cristian Villagra, jugador de la octava división, estoy aquí porque el profe me llamó y quería darle un mensaje a los chicos que se encuentran en la calle. Que si ellos quieren, que se acerquen, para que aprendan aquí, porque aquí se aprende más", cuenta con la voz quebrada el joven que juega en Atlético Tucumán desde enero. "Este cambio para mí es muy bueno, porque sabía que iban a venir cosas buenas", agrega Manu que cuenta con muchos amigos en la escuelita. Deja un mensaje para ellos también: "los quiero mucho y espero que sigan representando a esta escuelita como siempre lo hacen", concluyó entre lágrimas.
Julio finalmente invita a quienes deseen participar en la escuelita. "Hay muchos chicos en la calle y me gustaría que se lleguen a la escuelita. Las puertas están abiertas para cualquier chico, así podamos entre todos guiarlos un poco en lo que es el fútbol, esto es lo bueno del deporte. Nosotros martes y jueves le hacemos café para los chicos y aquí es un barrio humilde y necesita. Lo que más necesitamos es pelota, conitos, zapatillas, lo que puedan. La gente que tiene y que puede, si se puede llegar y darle una mano, una zapatilla, un pantalón, también un profe que nos quiera dar una mano para que le enseñemos un poco más a los chicos, lo que tengan, lo que puedan, bienvenido sea", finaliza Páez.
Julio, los chicos, la escuelita y el fútbol están en Alfonsina Storni al 400, Barrio San Jorge, y en las redes sociales los encontrás como "La escuelita gambeteando a la calle".

