Donald Trump llegó en el auto oficial, que recorrió lentamente la zona mientras saludaba a sus simpatizantes que organizaron la marcha MAGA ("Make America Great Again", Volvamos a hacer grande a Estados Unidos, su lema de campaña en 2016 y también ahora).
Los asistentes respondieron con gritos de "¡Estados Unidos, Estados Unidos!" y muchos corrieron atrás de la limousina presidencial para intentar sacarse una foto.
Muchos de ellos agitaban banderas de "Trump 2020" y algunos portaban pancartas en las que podía leerse "Mejor presidente de la historia" o "Detengan el robo".
El viernes Trump había insinuado que podría "pasar a saludar" por la marcha que organizaban sus seguidores. "Es emocionante ver el gran apoyo que hay, en particular en las manifestaciones orgánicas que surgen por todo el País, incluida la gran manifestación del sábado en D.C.", indicó.
Entre los convocantes de la marcha están "Paren el Robo" y grupos de extrema derecha como Proud Boys (Chicos Orgullosos) y Oath Keepers (Los Guardianes del Juramento).
Trump no ha reconocido su derrota en las elecciones del pasado 3 de noviembre a pesar de que los recuentos en los estados clave se han inclinado hacia su rival, el demócrata Joe Biden. Hasta ahora los recursos presentados por el equipo de Trump para pedir recuentos han sido desestimados por los tribunales.
Resultado irreversible
Los resultados de todos los estados ya fueron anunciados por las grandes cadenas de televisión del país. Biden consiguió 306 votos electorales, contra los 232 del presidente saliente: justo las mismas cifras, pero a la inversa, que en la victoria del magnate republicano, calificada entonces por él como un "maremoto", frente a Hillary Clinton en 2016. Para ser elegido presidente de Estados Unidos, hacen falta 270 votos en el Colegio Electoral.
Aunque todavía debe realizarse un recuento de los votos en Georgia, donde la diferencia es muy débil entre ambos candidatos, el resultado no cambiará nada el desenlace final: Joe Biden dispone, pase lo que pase en Georgia, de los 270 grandes electores necesarios para abrirse las puertas de la Casa Blanca.
A su vez, el ex vicepresidente de Barack Obama, que cumplirá la próxima semana 78 años, salió este sábado a dar una vuelta en bicicleta en las cercanías de su casa de vacaciones en Rehoboth Beach, en Delaware.
Trump, por su parte, continúa extendiendo la confusión sobre sus intenciones.
Este viernes pareció a punto de reconocer la victoria de su rival, pero retrocedió in extremis.
"Con suerte, lo que pase en el futuro, quién sabe qué gobierno será, supongo que el tiempo lo dirá", afirmó.
Varias agencias federales han rebatido frontalmente las acusaciones de irregularidades vertidas por el presidente.
"La elección del 3 de noviembre fue la más segura de la historia de Estados Unidos", afirmaron en un comunicado conjunto varias autoridades electorales locales y nacionales, entre ellas la agencia de ciberseguridad y de la seguridad de las infraestructuras (CISA), que depende del ministerio de la Seguridad Interior.
"No existe ninguna prueba de un sistema de voto que se haya borrado, perdido o cambiado papeletas, o que haya sido pirateado de ninguna forma".

