El domingo pasado el director general de Salud estadounidense advirtió que se viene “el momento más triste” de la pandemia, comparable al 11-S y a Pearl Harbor. Y su pronóstico va en esa dirección. Ya son más de 10.000 personas las que murieron en Estados Unidos debido al coronavirus desde que se reportó el primer caso a fines de enero.
El número de muertes diarias está disminuyendo en algunos de los países europeos más afectados, pero Estados Unidos aún no alcanzó su punto máximo de la crisis, señalaron expertos.
Desde mediados de la semana pasada, Estados Unidos contabilizó más de 1.000 nuevas muertes diarias, en medio de medidas de contención de la propagación del virus aplicadas en mayor o menor medida por el 94% de los estados y territorios.
Nueva York es el foco principal del brote estadounidense, con más de 4.750 muertes en todo el estado y 130.000 casos, más de la mitad de ellos en la ciudad de Nueva York.
Las autoridades advirtieron que entre 100.000 y 240.000 personas podrían morir a causa de la COVID-19 en Estados Unidos, incluso si se observan estrictamente las pautas de distanciamiento social para evitar los contagios.
El nuevo coronavirus, cuya propagación ha sido calificada como pandemia por la Organización Mundial de la Salud (OMS) el 11 de marzo, mató a más de 70.000 personas en todo el mundo desde que se reportó el primer caso en diciembre en China, según un recuento de AFP compilado de fuentes oficiales.

