Guma recordó que la ley se encuentra vigente desde 2021 y explicó que todavía existen jurisdicciones que deben avanzar en su aplicación integral: “Desde el 2021 que está vigente, es una ley que está esperando que las provincias avancen en esas competencias que son provinciales, por lo cual no está en su plena implementación en todo el país pero si redobló a la industria para que digan que estamos consumiendo, con lo cual si se deroga a esta ley perdemos el derecho a estar informados”.
La especialista indicó que uno de los cambios más visibles impulsados por la norma fue la incorporación de los octógonos negros en los envases de alimentos y bebidas, herramienta que logró instalarse rápidamente en la industria alimenticia: “Lo primero que surge son los octógonos, que sí tuvo un alcance a nivel nacional, si bien tardó un tiempo pero se implementó en la industria casi automáticamente y que buscaba mejorar otros entornos respecto a la alimentación”.
En ese sentido, remarcó que estos sellos surgieron para facilitar la comprensión del contenido nutricional y ayudar a los consumidores a tomar decisiones más conscientes: “Los octógonos nacen para estar informados y a partir de esa información tomar mejores decisiones alimentarias, porque no sabíamos que estábamos comiendo. Hoy, siguen en los productos los ingredientes y la tabla nutricional pero se estudió que las personas no leen o no interpretan la información que está en los paquetes; al derogar la ley volvemos a foja cero, volvemos a tener la misma problemática que se estudió para tener una ley que colabore en saber que estamos comiendo”.
Guma también alertó sobre el impacto que tiene el nivel de procesamiento industrial de los alimentos en la salud y consideró necesario que existan regulaciones: “El grado de procesamiento que tienen los alimentos industriales tiene un impacto en la salud; cuando aplican muchos procesos tecnológicos perdemos la base real del alimento porque se lo llena de aditivos, conservantes, de exceso de nutrientes físicos porque quieren hacernos que nos gusten más y que comamos más; y si a eso le sumamos las grandes campañas de marketing que aplica la industria para potenciar el consumo; por eso es importante regular, nadie está en contra de la industria”.
Finalmente, la nutricionista puso el foco en el trabajo legislativo y científico que demandó la aprobación de la norma y cuestionó la posibilidad de retroceder: “No olvidemos la inversión en tiempo e información que llevó este proyecto hasta que se aprobó por amplia mayoría en el Congreso, llevó mucha investigación y debate, no me parece justo todo el tiempo invertido de distintos frentes y se analizó mucho está ley; derogar es dar 20 mil casilleros para atrás, es perder el derecho a la información, a la salud y a la alimentación adecuada”, cerró.