La especialista remarcó que las celebraciones no deberían vivirse desde la culpa o la restricción. “Estas fiestas no son momentos para cuidarnos; para eso tenemos todo el año para generar un hábito, hay que disfrutar”, señaló, poniendo el foco en la importancia de construir una relación saludable con la comida a lo largo del tiempo y no solo en fechas puntuales.
Roldán explicó que existe una fuerte cultura asociada a la abundancia en estas épocas, donde la comida ocupa un lugar central: “Tenemos esta idea de mucha comida y en gran cantidad. Las comidas copiosas, sobre todo cuando son de noche, suelen generar alteraciones en el sistema digestivo”, advirtió. En ese sentido, alertó que los atracones pueden derivar en molestias como gastritis o cambios en el tránsito intestinal.
Frente a este escenario, la nutricionista recomendó prestar atención a la hidratación. “Se puede hablar de jugos detox y otras recomendaciones, pero lo más importante es el agua. La hidratación es fundamental; en estas dos semanas el cuerpo necesita agua para ayudar al intestino y mejorar la digestión”, sostuvo.
Por último, Roldán llevó tranquilidad al afirmar que el sistema digestivo tiene una gran capacidad de adaptación. “Es muy noble y puede tolerar la variedad de alimentos durante estos días. Lo importante es incorporar hábitos saludables y mejorar la dieta durante el año”, concluyó, invitando a disfrutar de las fiestas con equilibrio y conciencia.