El día de ayer se dictó la sentencia a los acusados por el crimen de Fernando Báez Sosa. Cinco de los imputados, entre ellos, Máximo Thomsen, Luciano Pertossi, Ciro Pertossi, Matías Benicelli y Enzo Comelli, recibieron cadena perpetua. Por otro lado, Blas Cinalli, Lucas Pertossi y Ayrton Viollaz recibieron una pena de 15 años de prisión.
Mientras se dictaba el veredicto, uno de los sentenciados a cadena perpetua, Máximo Thomsen se descompensó. Tras el desmayo, su madre, Rosalía Zárate, no se contuvo y atacó a los periodistas que se encontraban en la sala de audiencias: "Tres años bancándonos a estos hijos de puta, ya no me importa nada", dijo.
Con el objetivo de evaluar el perfil de los "rugbiers", LV12 Radio Independencia se comunicó con el sociólogo y psicólogo forense Alejandro Farji, quien dijo: "Son psicópatas o tienen rasgos psicópatas muy acentuados".
Tres rasgos que caracterizan a una persona psicópata
El psicólogo mencionó que existen tres rasgos psicopatológicos que caracterizan a los imputados por el asesinato de Fernando. El primero de ellos "es que no hay conciencia de enfermedad", lo cual lleva a que estas personas no tengan síntomas, por ende, consideran que todo aquello que hacen les parezca que está bien, rigiéndose "por su propia ley", que se desprende de una "estructura familiar" y no por "la ley real y objetiva".
La segunda característica, es que al no haber "conciencia de enfermedad", no existe culpa. Aquí Farji, señala, que el pensamiento del psicópata se basa en, "de qué me voy a sentir yo culpable si lo que hago esta bien".
La tercera y última característica se da en consecuencia de la segunda y es que "al no haber sentimiento de culpa no hay necesidad de castigo" y, si la Justicia actúa y existe castigo, "entonces esto es todo mentira, una barbaridad, una confabulación de la prensa, de los periodistas", dijo el sociólogo haciendo referencia a los dichos de la madre de Máximo Thomsen.
El perfil social
En lo que respecta al perfil social, Farji sostiene que aunque la Justicia no lo haya tomado como una cuestión estrato social, esto representa un "problema de clase" porque "mataron a un 'negrito de mierda', que además tenía aspiraciones de ser un abogado".
Aquí señala dos cuestiones de clase que tienen que ver con las ideologías, en las cuales se rigen valores diferentes y que repercuten en la forma en que una persona percibe y opera en la realidad. Por un lado, la de los asesinos, con rasgos psicopatológicos y, por otro lado, los valores de la familia Báez Sosa, una familia con un padre portero, un chico que consiguió una beca y que estudiaría abogacía, un perfil social basado en el esfuerzo. Esto plasma "una escala de valores totalmente opuestas".
El desmayo de Thomsen y las disculpas de los acusados: creer o desconfiar
Mientras se dictaba el veredicto, uno de los imputados a cadena perpetua, Máximo Thomsen se desvaneció, lo cual provocó que la jueza diera espacio a su recuperación por unos minutos, fuera de las cámaras y del periodismo que se encontraba en la sala de audiencias cubriendo el caso. Esta situación, dice el sociólogo, genera desconfianza.
Por otro lado, finalizó refiriéndose a las disculpas de los acusados en el juicio y expresó que "ese perdón con una anestesia afectiva de diez puntos" fue una "muy mala estrategia" de Hugo Tomei, abogado de los imputados.

