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Fiestas de fin de año en familia: causales de conflictos y cómo superarlos

En este año tan complicado, el psicólogo Roberto González Marchetti, brinda algunos consejos para transitar de la mejor manera las fiestas de fin de año.

Una pelea en la cena navideña familiar, nace, porque ya existe un conflicto previo en algunos de los vínculos. En estas próximas fiestas, venimos transitando como sociedad desde comienzo del año, un estado general de frustración social, descreimiento, necesidades económicas e incertidumbre, lo cual ya existe un ambiente que modela un comportamiento disruptivo.

El encontrarse con familiares confrontativos o negativos, que tienen una ideología distinta en todo sentido: política, religiosa y de estilo de vida, o que hacen preguntas incómodas, e irrespetuosos en algunos casos, puede ser el inicio de una pelea en la cena familiar.

Es importante comprender que en este momento del año implica con frecuencia enfrentarse a diferentes estados de ánimo, (alegría o tristeza, o en simultáneo) por diferentes causas individuales y sociales, lo cual predispone a una conducta defensiva para una eventual discusión o pelea en la mesa navideña, ya imaginada previamente.

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Es decir, por un lado, pueden existir familiares, con una personalidad confrontativa y manipuladora, que suele causar el conflicto, para romper la armonía y el objetivo del mismo, sin ningún fin justificable, solo guiado por su impulsividad, rencor, o simplemente el placer de ocasionar un daño en el autoestima de la persona que recibe esa agresión, o generar aliados que apoyen su acusación basada en el rencor. Por otro lado, la propia persona que puede ser objeto de preguntas, que por su naturaleza emocional, de estar a la defensiva y de sobre interpretar los comentar como algo agresivos, suele tener respuestas verbales impulsivas e inconexa respondiendo con otros comentarios no relacionado a lo preguntado.

También el ambiente, favorece la aparición, en familia donde hubo muchos conflictos de vínculos, y creen en la necesidad de compartir un evento simbólico como la navidad, de amigarse sin haber encontrado una escucha contenedora y un interés de mantener sana la relación previamente a la cena, entonces un mensaje de deseo de paz y prosperidad, en oídos, que no fueron entrenados previamente con respuestas a su angustia, termina siendo un disparador de solucionar en ese momento una afrenta del pasado, cambiando el objetivo de compartir una cena navideña o de fin de año.

Es por eso, que sugiero, que pasar en familia, se debe consensuar con todos los miembros invitados, en escuchar sus diferencias y establecer una tregua, que permita, que un buen momento sea el inicio de un futuro con ganas de reparación.

Por eso, es importante no tener expectativas diferentes a la situación que se festeja, por ejemplo, la cena festiva es para compartir, disfrutar, perdonar, renovar, y confraternizar, si voy con una expectativa de pedir que me devuelva el dinero que preste, o exigir respuesta sobre una situación confusa, NO ES EL MOMENTO.

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No fijarse en lo que cada uno lleva a compartir, cada uno da, lo que la gratitud y la solidaridad como valores, le permite, saber que a esa persona no hay que atacarla, sino corregir sus ideas sobre compartir.

Otra recomendación, es Hablar menos, y actuar más, un abrazo sentido, tiene más efectos que contar historias durante la cena, ofrecerme para colaborar en servir la mesa, y otras tareas, permite, evitar discusiones, por situaciones de estrés como lo es preparar una cena y servir.

Evitemos pasar en lugares, donde viven personas conflictivas, se debe invitarlos, hará que el ambiente, pueda inhibir su conducta, al igual que la presencia de otros invitados, pueden ser inhibidoras de esa conducta disruptivas.

Puede que las discusiones no ocurran apenas empieza la celebración. En ocasiones el clima “se va gestando” y las malas formas comienzan a vislumbrarse de a poco por eso recomiendo detectar el momento en el que se deja de debatir y se empieza a discutir o pelear. “Si logramos percibir que un debate se puede transformar en una pelea por quien tiene la razón, es la señal para poner un límite, y de encontrar maneras amables para desviar y dar fin al tema.

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Otras recomendaciones, hacia uno mismos son:

Aprender a separar los problemas imaginados con los reales, muchos conflictos de inician más por lo que pienso e interpreto que por lo que sucedió.

En estos das de inflación, el dinero, es tema de discusión, por eso planifique su gasto acorde a sus presupuesto y acorde que es para compartir y no mezquinar.

Aprenda a disfrutar el momento de comer, y compartir, si tiene ansiedad, realice un descanso previo, que regule el sueño.

Respete a personas que se angustian en estas fechas, evite criticar su estado, sepa que no todos tienen la fortaleza de superación, y que el mismo es episódico, con lo cual esa persona puede retomar el estado de equilibrio a posterior.

Haga los preparativos de las fiestas con antelación, con personas que colaboren.

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Contenga las demandas de tus hijos, Lo hijos esperan que sepa usar el decir “No”, el comportamiento de berrinches de sus hijos, no debe ser el motivo de evitar pasar en familia, por miedo a una vergüenza o evitar una crítica, los hijos pequeños, necesitan aprender hábitos y desarrollar conductas adaptativas y de regulación emocional. Sepa que los hijos quieren a sus padres más por la contención que por el regalo, y elimine la creencia mental, que su amor hacia él se mide en cuanto al valor exagerado de un regalo, solo está tapando su inoperancia para contener, escuchar y compartir con sus hijos.

Y, por último, si la soledad es un problema, Identifique a otras personas en la misma situación y planee una celebración conjunta.

Psi. Roberto González Marchetti, presidente de FEPUT.

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