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Ubaldo "Pato" Fillol: "Me encantaría una final con Brasil"

"Argentina merece ser campeón porque lo que le dio al fútbol la magia de Maradona y Messi", dijo el mejor arquero que tuvo la Selección Nacional.

Trascendió generaciones. Lo idolatran incluso aquellos que no lo vieron atajar. A los 72 años, recoge lo grande que fue como jugador. Seguramente Ubaldo Matildo Fillol haya sido el mejor arquero de la historia del fútbol argentino. Campeón del mundo en el 78. Como dijo Maradona alguna vez, el Pato sí sabe lo que pesa la Copa, la tuvo en sus manos.

“La Copa no llega a los siete kilos. Te diría que recién hace un par de años empecé a darme cuenta del significado de ser campeón del mundo y de lo que nos dijo el Flaco Menotti previo al partido con Holanda: 'Ganen la final por ustedes, por la familia, por el país y van a quedar en la historia'. En ese momento no me imaginaba nada y hoy digo que César tenía razón. No tomé conciencia porque mi vida fue así. Mucha gente me pregunta si sé lo que significo en el fútbol y yo les digo que no. Yo jugué al fútbol porque lo amaba desde chico, lo sigo amando ahora. Por eso soy honesto y te digo que hace poco tomé dimensión de lo que representó ser campeón del mundo. Hay gente mayor que me abraza y se pone a llorar. Es increíble eso. Te digo más, me paran los hinchas de Boca para sacarse fotos. Los pibes que no me vieron atajar me saludan y me dicen: 'Mi viejo tenía razón, te googleé y vi que fuiste un genio en el arco', relata el Pato.

Fillol construyó una carrera de más de 20 años, en la que disputó tres mundiales (74, 78 y 82), y en el campeonato en que la Argentina consiguió el título del mundo fue una de las figuras sacando pelotas imposibles, como en la final contra Holanda. Por eso, para hablar de la Selección es una palabra más que autorizada.

“Hubo un antes y un después del Flaco Menotti en el fútbol argentino. Cuando asumió después del mundial del 74, él presentó un proyecto global en el que figuraba que la Selección debía tener un predio propio para entrenar. Y nosotros un año después de salir campeones, jugamos un partido contra el Resto del Mundo en la cancha de River y toda esa recaudación fue para el futuro predio de la AFA. Fijate lo visionario que era. Ya cuando llegamos al Mundial 78 había mucho conocimiento de las selecciones europeas porque habíamos competido contra ellos. Ese orden, respeto, conocimiento y competencia lo armó Menotti. Tanto que los chicos del 86 enseguida ganaron una Copa del Mundo, pero ya había un orden, una base, un recorrido a nivel mundial”.

-¿En el 78 en qué momento te diste cuenta de que podían ser campeones del mundo?

-Te voy a contar una anécdota. Un mes antes de que comenzara el Mundial, vino un periodista español para hacerme una nota y me preguntó qué selección creía yo que iba a ser campeona y yo le dije nosotros. Y como se empezó a reír, me calenté y me fui. Eso te demuestra el convencimiento que tenía.

A Fillol lo saludan el padre, el hijo y el abuelo. No importa el paso del tiempo. Es requerido para firmar autógrafos, sacarse fotos, grabar saludos. Es uno de los pocos que trascendieron su propia época. “Siento mucha alegría cuando algunos me señalan como el mejor arquero de todos los tiempos del fútbol argentino. Eso me pone contento porque lo reciben mis hijos, mi familia, mis amigos de toda la vida. Pero a veces me bajoneo porque ese reconocimiento no se manifiesta en la AFA. Porque creo que los reconocimientos hay que hacerlos en vida. Los años pasan, por ahí me bajoneo, pero después sigo para adelante. Pero reconozco que en eso hay un dejo de tristeza. Yo para vivir tengo que seguir trabajando y no tengo vergüenza en decirlo. Por todo lo que jugué y por lo que fui como arquero, soy económicamente pobre, pero por el cariño que me da la gente soy multimillonario”, aclara el Pato.

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-En el Mundial 82 tenían un gran equipo y además a Maradona. Pensando en eso, ¿lo que ocurrió fue una desilusión?

-Ése era un equipo tremendo, éramos los campeones del mundo más Diego, pero nos mató que perdimos con Bélgica el primer partido y salimos para la zona más brava, donde estaban Brasil e Italia, que eran terribles. Si hubiésemos ido por la otra llave, habríamos llegado a la final. A veces no se alinean los planetas. Y esa selección, un año antes, recorrió el mundo en una gira en donde les ganamos a todos y nos aplaudió todo el fútbol europeo. Ése fue nuestro pico de rendimiento, justo un año antes.

En la charla es imposible no hacer referencia a Maradona. Este será el primer Mundial sin su presencia física. El Pato lo tuvo como compañero en la selección durante ocho años. Enseguida surge una anécdota de lo que eran esos entrenamientos con Diego. “Terminábamos la práctica y venían Maradona, Passarella y Kempes a patearme tiros libres. A mí no me gustaba que me hicieran goles, me calentaba. Ése era mi mejor entrenamiento y para ellos también era bueno. Es muy difícil que vuelva a pasar que todo el mundo sienta tanto la muerte de alguien como ocurrió con Diego. El mundo del fútbol lloró a Maradona, su partida dejó un vacío total. Compartí vestuarios, giras, partidos, triunfos, derrotas. Lo conocí muy bien. El orgullo que siento es que los dos mejores del mundo, Maradona y Messi, son argentinos. Yo a Diego lo vi en su esplendor como compañero dentro de un campo de juego y también lo sufrí como rival. Pero además vi su esplendor dentro del vestuario y ahí fue muy groso, intocable, admirable, inalcanzable. Lo seguiremos extrañando por siempre”.

-¿Cuáles eran tus virtudes?

-Primero los genes de mis padres, que fueron las piernas y los reflejos, y segundo que me sentía imbatible. Hasta que la pelota pasaba la raya, yo sentía que podía hacer algo. Fui ganador, obvio que gané y perdí, pero dejaba la piel en la cancha. Yo no quería que me hicieran goles ni en los entrenamientos.

-¿Te dolió quedar afuera del Mundial 86?

-El dolor más grande fue cuando murieron mis padres, pero en lo deportivo, aprendí de muy chiquito a caerme y levantarme. Yo debuté en el 69 siendo un pibe y me comí seis goles en Quilmes. Vivía solo en una pensión, laburaba para poder pagarla y me levanté. Entonces, toda esa rebeldía se fue agrandando con el tiempo y el fútbol me pagó con creces, porque cuando me despedí lo hice con un partido inolvidable, nada menos que atajando para Vélez contra River. El de arriba seguro dijo: "Le fue mal en el debut, lo voy hacer despedirse con una actuación inolvidable".

Fillol debutó el 1º de mayo de 1969 como arquero de Quilmes ante Huracán y ese día, como bien recuerda, recibió seis goles. La despedida fue con una actuación memorable, el 22 de diciembre de 1990 jugando para Vélez. La victoria ante River por 2 a 1 le significó al equipo que dirigía Daniel Passarella perder el campeonato, pero igual todo el Monumental ovacionó al Pato.

-¿Vos estás ilusionado con esta Selección?

-Yo lo escucho a Scaloni y me gusta su mensaje, sé que los jugadores lo escuchan y después como decía Ángel Labruna, “en la cancha se ven los pingos”. Es evidente que no sólo nosotros la vemos bien a la Selección, sino también el ambiente europeo la ve como candidata. Y eso es muy difícil de conseguir, me refiero al respeto de otros equipos del mundo.

-¿Y pensando en la competencia, que te vean como candidato es bueno o malo?

-A mí, si me dan a elegir, no me gusta llegar invicto al Mundial porque prefiero conocer a mis jugadores en la adversidad, pero vos ves a Messi cómo está y al equipo también, y te ilusionás con que sucedan cosas buenas. Creo que Argentina merece ser campeón porque lo que le dio al fútbol del mundo no se lo dio nadie. Le regaló la magia de Maradona y, cuando él dejó de jugar, al poco tiempo apareció Messi. Ni Francia, Italia, España, Inglaterra, ni Brasil le dieron eso al fútbol mundial.

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-¿Cómo lo ves al Dibu Martínez?

-El Dibu apareció dos años después de Rusia y se ganó el puesto. Pero el gran desafío, y él lo sabe, es ahora. Si te va bien, quedás en la historia. Yo quiero que la rompa. Es ganador, tiene presencia y muchos dicen que se agranda. pero para mi es una metodología que tiene y que le ha dado muy buenos resultados. Yo lo conocí en las selecciones juveniles a los 14 años. Lo cité, lo tuve una semana, después me fui a trabajar con el Coco Basile. Y ahora veo que es este monstruo y me llena de alegría. Todo mérito de él, porque en una semana ¿qué le pude haber enseñado? Nada.

-¿Sos optimista?

-Yo creo que hay que arrancar de cero. En el fútbol todos los días tenes que arrancar de cero. En el 78 ganamos la Copa y yo un día me paré frente al espejo y me dije "Tenés que superar esto". Me lo propuse y jugué en gran nivel hasta el final de mi carrera. Ése fue mi desafío.

-¿Qué te quedo pendiente?

-Yo fui feliz en una cancha y quedé en la historia con los muchachos del 78. La felicidad que tuve en el fútbol tapa cualquier experiencia adversa.

-¿Qué les dirías a los jugadores de la Selección que están por vivir lo que es una copa del mundo?

-Les diría que se sientan ganadores, que están muy bien y que se propongan el desafío de superarse todos los partidos. Que nunca subestimen a los rivales y que sientan que se les eriza la piel cuando se ponen la camiseta argentina. Eso es lo más importante porque van a quedar en la historia.

-¿A quiénes ves cómo candidatos?

-Yo creo que Argentina y Brasil. Me encantaría una final con Brasil. Ellos a los que más respetan a nivel mundial es a nuestra Selección.

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