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Macron retoca su plan previsional en busca de consensos

La reforma se aplicará a las generaciones nacidas desde 1975 en vez de 1963 y será más gradual, informó el Gobierno. No obstante, se confirmó la sospecha de los trabajadores: la suba de la edad jubilatoria.

Los sindicatos franceses llamaron ayer a intensificar la huelga en los transportes públicos en Francia, que cumple hoy ocho días y tiene colapsada a las principales ciudades del país, insatisfechos con las concesiones que realizó el Gobierno de Emmanuel Macron sobre su criticada reforma del sistema de pensiones.

“Llegó el momento de construir un sistema de jubilación universal”, dijo el primer ministro francés, Edouard Philippe, en un discurso muy esperado en el que reveló el contenido integral de la reforma, prometida por Macron durante su campaña presidencial y a la que definió como “la madre de todas las reformas”.

El plan del Gobierno consiste en la creación de un “sistema universal” de pensiones por puntos que remplazará los 42 regímenes de pensiones actuales, que permiten jubilaciones anticipadas y otros beneficios a ciertas categorías profesionales.

Refiriéndose a un “nuevo pacto social”, Philippe prometió una reforma que “reestructurará profundamente las reglas, corregirá las injusticias y se adaptará” a los desafíos del siglo XXI, sin renunciar a los valores fundadores del sistema de bienestar social francés creado tras la Segunda Guerra Mundial.

“Más justo”

Para el Gobierno se trata de un sistema “más justo” pero quienes se oponen a él -casi la totalidad de los sindicatos y la oposición de izquierda- denuncian una mayor “precariedad” para los futuros jubilados.

Para calmar la furia en las calles, el Ejecutivo de Macron realizó algunas modificaciones al plan original. El nuevo sistema se aplicará a las generaciones

nacidas a partir de 1975, en lugar de aplicarlo a los nacidos en 1963, como previsto inicialmente. Para los ferroviarios se fijó el año 1985.

Philippe se comprometió a realizar una “transición progresiva” y “sin brutalidad” y a que todos los jubilados reciban una pensión mínima de 1.000 euros (1.107 dólares), siempre y cuando se cumplan los años de trabajo y cotización necesarios, que actualmente son de poco más de 41.

Y aunque dijo que se mantendrá la edad legal mínima de jubilación en 62 años para hombres y mujeres, señaló que se “incitará” a los franceses a “trabajar más tiempo”. Técnicamente hasta los 64 años ya que recién a partir de esa edad los franceses podrán cobrar el 100% de su jubilación.

Para Philippe, estas “garantías” “justifican que se reanude el diálogo y que la huelga que penaliza a millones de franceses se detenga”.

Rechazo

Ni bien el Gobierno reveló los detalles, los sindicatos rechazaron el proyecto unánimemente y llamaron a intensificar las huelgas que tienen a los subtes, trenes, escuelas, hospitales y vuelos fuertemente afectados desde hace ocho días. Exigen que se retire la totalidad de la reforma.

“Todo el mundo trabajará más tiempo, esto es inaceptable”, declaró Philippe Martinez, el secretario general del sindicato CGT, uno de los principales del país.

Incluso la central sindical CFDT -más moderada, con mayor peso en la actividad privada y que respalda el paso a un plan de pensiones único- criticó los anuncios porque consideró que Macron, al pretender que los franceses trabajen más años, “cruzó una línea roja”.

Todas las centrales llamaron a una gran nueva movilización el 17 de diciembre en París, tras las dos jornadas del 5 de diciembre y del 10 de diciembre, que sacaron a cientos de miles de franceses a las calles.

Por ahora, según los sondeos, una mayoría de los franceses apoya la huelga porque temen una precarización de sus condiciones de jubilación con el nuevo sistema de pensiones.

El proyecto de reforma del sistema de jubilaciones estará listo a finales de año y pasará al Parlamento a finales de febrero para una aplicación “progresiva”.

La red de transporte público, principalmente de París, se encuentra fuertemente afectada por la huelga indefinida, que comenzó el pasado jueves y tiene a todo el sector del turismo temblando por el impacto en sus ingresos, sobre todo en plena época de Navidad.

También los comerciantes minoristas están preocupados por que pueda producirse escasez y porque en la época festiva facturan hasta el 30% de sus ingresos.

Las mismas escenas se repiten desde hace una semana en toda la región parisina: pocos subtes, trenes suburbanos repletos y estaciones colapsadas. Una situación que provoca malestar entre muchos usuarios. “Normalmente entre mi casa y mi oficina tengo una línea directa. Hoy tuve que tomar cuatro trenes y un colectivo”, dijo Evelyne Bonfill, de 57 años.

FUENTE: ambito.com

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