DEPORTES | Franco Colapinto | argentino | Bandera

El voluntario argentino que le dio su bandera a Colapinto: "El plan era solo saludarlo"

Gabriel Andrijciw vive en España desde el año 2000 y en una entrevista exclusiva con LV12, repasó la trastienda de una jornada histórica con Franco Colapinto.

Gabriel Andrijciw vive en España desde el año 2000 y trabajó como voluntario de pista en el Gran Premio de la F1. En una entrevista exclusiva con LV12, repasó la trastienda de una jornada histórica, analizó el "Fenómeno Colapinto" en Europa y reveló la misteriosa historia del trapo patrio que terminó colgado en el monoplaza de Alpine.

El Gran Premio de Fórmula 1 dejó miles de imágenes para el recuerdo, pero una en particular conmovió al público argentino: la bandera albiceleste recorriendo el trazado a bordo del auto de Franco Colapinto. Detrás de ese gesto fortuito y viral hay un protagonista con nombre y apellido: Gabriel Andricío, un mendocino oriundo de Guaymallén que vive en España desde hace 25 años y que se desempeñó como voluntario y banderillero en la competencia.

En una desopilante y emotiva charla con el programa radial de LV12, Gabriel contó los pormenores de una jornada que jamás olvidará: "Yo le di la bandera porque me la pidió, no era el plan. El plan era simplemente ondearla para que él viera a un argentino que estaba ahí. Tuve la suerte que me vio y me la pidió; en ese momento pasé de tener 56 años a tener 10".

La pasión por el motor y una tarea de máxima exigencia

Llevar la pasión fierrera en la sangre es algo que lo acompaña desde chico. "En mi casa siempre ha habido ruido, nafta y olor a rueda quemada. Llevo dos años con el voluntariado; he participado en MotoGP, Superbike, Fórmula E y camiones, pero la Fórmula 1 era la primera", relató.

Respecto de sus tareas operativas en la pista, detalló la responsabilidad que conlleva su labor, con jornadas que inician a las 4:30 de la mañana: "Mi función es que la pista esté en condiciones para que el piloto lo único que tenga que hacer sea acelerar. Quitar restos de la trayectoria o la escapatoria, dar banderas y atender cualquier cosa menor".

Sin embargo, estar a metros de los monoplazas más codiciados del planeta superó todos sus sueños: "Yo tenía el mejor asiento del circuito, a un metro mío pasaban Verstappen, Antonelli, Alonso, Fiera... y Colapinto. Todos los días salía en la tele y mi familia gritaba como si fuera un gol de Messi. El viernes tuve que ayudar a sacar el auto de Lawson y el sábado a Ferrari. Para el que es fierrero como yo, ver una Ferrari no en exhibición, sino oliendo a goma caliente en pista, es la gloria".

El "Fenómeno Colapinto" visto desde Europa

Consultado sobre el impacto mediático del joven piloto argentino en el Viejo Continente, Gabriel marcó diferencias entre el fervor nacional y la prensa europea, aunque rescató la frescura que trajo Colapinto a la máxima categoría.

"En España es una noticia, pero no con el fervor nuestro. Si no es Verstappen o Alonso, el resto es un pie de página. Sin embargo, aquí lo han denominado el 'Fenómeno Colapinto'. La Fórmula 1 y los pilotos son muy elitistas, están a otro nivel, y que venga un jovencito con toda la alegría, la humildad y la sencillez rompe el estereotipo. Él vino normal, como un pibe de barrio que te podrías encontrar en un café o en la cancha, y eso sorprende porque nadie está acostumbrado", explicó.

Durante la carrera, los nervios del mendocino afloraron al seguir las posiciones del argentino: "Iba contando los cascos cuando pasaban... En un momento miro el monitor y veo a Franco P7, pero en la siguiente vuelta lo veo P10. Le empecé a gritar a mis compañeros: '¿¡Por qué Franco está P10!?'. Me decían que necesitaban trabajar, ¡pero yo me moría de los nervios!".

La intriga de la bandera: ¿Dónde quedó el símbolo patrio?

Un capítulo aparte merece la bandera argentina que terminó en manos del piloto de Alpine. Según relató, el lienzo tiene un origen muy particular: "Mi mujer la compró en Argentina durante la Copa América de 2011. A partir de ahí empezó a ser parte del mobiliario de casa. Cada vez que jugaba la Selección, yo bajaba el cuadro del matrimonio y colgaba la bandera".

Tras la emotiva entrega al finalizar la prueba, la bandera no regresó a sus manos, lo que dio inicio a una divertida campaña en redes: "Iniciamos el hashtag #AlpineYLaBandera para ver dónde quedó. No sé si la tiene Franco o el equipo. Mi sueño sería que me la devuelvan firmada para poder llevarla en el 2028 al autódromo de Buenos Aires si tenemos Gran Premio allá. Pero aunque no vuelva, la historia ya quedó fantástica".

Para cerrar, Gabriel resumió el sentimiento de haber vivido un fin de semana soñado a miles de kilómetros de su provincia natal: "Ya no voy a volver a tener pesadillas en mi vida: de aquí a que me muera, solo voy a soñar con este fin de semana. Por dos días me hicieron volver a casa".

Dejá tu comentario