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Emma, la niña tucumana que se curó por un milagro de Fray Mamerto Esquiú

Una historia de fe que conmovió a la ciencia. La recuperación de Emma fue considerada un milagro atribuido a Fray Mamerto Esquiú.

Se divulgó la historia sobre un caso que poco se conoció en Tucumán y que roza de manera cercana a una experiencia de fe, que aseguran, fue un verdadero milagro ocurrido con una niña tucumana, Emma, aseguran, se curó por intercesión y fe a Fray Mamerto Esquiú.

"Este suceso ha sido aprobado por la Comisión Teológica de la Congregación de la Causa de los Santos, el 24 de abril de 2020 en el Vaticano"

La historia del milagro se remonta a 2010. Emma nació con una complicación severa: una osteomielitis aguda en el fémur izquierdo. El cuadro era crítico y el panorama, desalentador. Fue en ese contexto donde el doctor Carlos Juárez, el pediatra que siguió el caso desde el primer momento, se convirtió en testigo de lo extraordinario.

Juárez que atendió a la niña en su momento contó: "la infección era agresiva y los tratamientos convencionales no lograban frenar el avance del daño óseo".

Sin embargo, tras la intercesión de la familia ante el fraile catamarqueño, el médico quedó completamente impresionado. Los estudios posteriores mostraron una recuperación que desafiaba cualquier manual de medicina.

La desaparición de la patología fue tan repentina y absoluta que el propio Juárez no dudó en calificar el hecho como algo que excedía el conocimiento científico, aportando su testimonio clave para el proceso de beatificación.

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¿Quién fue Fray Mamerto Esquiú?

Nacido en 1826 en la localidad catamarqueña de San José de Piedra Blanca, Esquiú fue mucho más que un religioso. Fue un hombre de una humildad profunda y un intelecto brillante.

Pasó a la historia grande de la Argentina por su famoso sermón de 1853, donde llamó a la unidad nacional y al respeto por la Constitución Nacional, ganándose el apodo de “El Orador de la Constitución”. A pesar de su enorme prestigio y de haber sido nombrado obispo de Córdoba, nunca abandonó su sencillez franciscana.

El corazón de Catamarca

Aunque el milagro ocurrió en suelo tucumano, el epicentro de esta devoción late en Catamarca. En su tierra natal, el cariño por Esquiú es una fibra constitutiva de la identidad local. En la provincia, su nombre evoca orgullo y una fe que se transmite de generación en generación, celebrando cada año su legado con procesiones que desbordan de peregrinos.

Para la ciencia, representada en la mirada atónita del doctor Juárez, lo ocurrido será siempre un hecho “médicamente inexplicable”. Para esta familia tucumana y para el pueblo catamarqueño, es simplemente la confirmación de que Fray Mamerto Esquiú sigue escuchando, con la misma humildad con la que vivió, a quienes más lo necesitan.

FUENTE: TN

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