Ya es oficial. Europa ha aprobado la apertura de fronteras exteriores que empezará a aplicarse a partir de este miércoles. Como estaba previsto será muy limitada, dejando fuera a grandes como Estados Unidos, Rusia y Brasil, aceptando a China solo si aplica la reciprocidad y incluyendo a un solo país de América Latina, Uruguay.
En la lista también están entran tres países del Magreb, como Marruecos, Argelia y Túnez, dos de los Balcanes, que son Serbia y Montenegro, además de Canadá, Japón, Australia, Nueva Zelanda, Corea del Sur, Tailandia, Georgia y Ruanda. Sin embargo, cada socio europeo puede decidir no permitir la entrada de pasajeros procedentes de estos países si no aplican reciprocidad con los viajeros europeos. Es lo que puede hacer España con Marruecos.
El criterio esencial que se ha aplicado es la situación de la pandemia en cada país tercero, el de valorar si el número de infecciones por cada cien mil habitantes está cerca o por debajo de la media europea en los últimos 14 días. A esta indicación, se le añade la valoración sobre la tendencia seguida respecto a períodos anteriores, y también su capacidad para realizar test, trazabilidad, y aplicar medidas de contención. Un elemento adicional, que ha consumido buena parte de los debates, es la fiabilidad de los datos proporcionados por cada país, dado la falta de garantías que presentan en muchos casos las cifras oficiales.
Los residentes de Andorra, Mónaco, San Marino y el Vaticano se consideran como residentes en la UE para el objetivo de esta recomendación.
Para los países con los que no se levantan las fronteras, que son la inmensa mayoría, solo se permitirá el acceso de los pasajeros que serán ciudadanos o residentes de la UE o viajeros con función o necesidades esenciales, entre las que se incluyen los expertos médicos, los especialistas en salud, personal de transporte y estudiantes.

