El precio de las verduras registró un fuerte incremento durante mayo, con una suba promedio del 33,4%, impulsada principalmente por el aumento del tomate y por las dificultades productivas generadas por las lluvias. En este contexto, el ingeniero agrónomo y analista del sector frutihortícola, Mariano Winograd, analizó la situación del mercado y advirtió sobre los desafíos que enfrenta la actividad.
En diálogo con LV12, Winograd sostuvo que, más allá de los incrementos registrados en algunos productos, el mercado muestra señales positivas para los productores: “La mayor parte de los productos tienen buen precio, yo lo caracterizaría al mercado como ávido con demanda, buenos precios; sabemos que algunos sectores de la economía vuela como es el ganado, la energía, Vaca Muerta y el resto de los sectores de la economía bastante quieta. El mercado interno, los salarios vienen atrasados, el dólar está mucho más quieto que antes; no estamos en un momento de euforia de consumo, para nada”.
El especialista explicó que la desaceleración inflacionaria no se tradujo todavía en una recuperación del consumo, debido al rezago de los ingresos de la población: “Tenemos una inflación que se ha reducido pero no deja de ser 2% y los salarios no siguen ese ritmo, el consumo tampoco; entonces tenemos una cierta estabilidad que la vemos por qué el dólar está quieto y la inflación es mucho menor, vemos algunas inversiones pero en cuanto al consumo viene bajo, hay cambios de consumo también, que hacer desde el sector para aprovechar los cambios que tienen los jóvenes”.
Exportaciones y nuevas oportunidades para Tucumán
Winograd también destacó algunas actividades que mantienen buenas perspectivas gracias al mercado externo y remarcó la necesidad de adaptarse a las nuevas tendencias de consumo: “Algunos rubros vienen bien con exportación, para Tucumán el limón y la frutilla congelada, por supuesto el arándano, que bajó su producción, y el proyecto del café, de las 3 mil hectáreas que se está pretendiendo plantar y el tema palta que viene como alternativa para el limón, pero hay que prestar atención a los cambios de consumo, ese sí sería un desafío oportuno para nuestro sector. En este ciclo de consumo electrónico, de redes sociales; un valor agregado de logística, que a veces no lo consideramos, pero es importante; por que los productos tiene que tener hoy la posibilidad de consumo casi de inmediato porque las generaciones actuales tienen esa cultura, quieren algo y lo quieren ya”.
Según el analista, el futuro del sector frutihortícola no dependerá únicamente de la producción, sino también de la capacidad de incorporar nuevas herramientas logísticas, comerciales y tecnológicas para responder a consumidores cada vez más exigentes e inmediatistas. Mientras tanto, las condiciones climáticas, con las lluvias recientes y la llegada del frío, continúan influyendo sobre la oferta y los precios de frutas y verduras en los mercados.

