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El Gobierno disolvió el Coro Nacional de Niños: "Es borrar 60 años de historia"

Miriam Gómez, profesora en Dirección Coral egresada de la UNT, cuestionó en LV12 la decisión y destacó el impacto de la actividad coral en la formación de los niños

El Gobierno nacional oficializó la disolución del Coro Nacional de Niños, una institución creada en 1967 que cuenta con casi seis décadas de trayectoria y que se consolidó como uno de los espacios de referencia de la actividad coral en el país.

La decisión generó preocupación en distintos sectores vinculados con la cultura y la educación artística. Para Miriam Gómez, profesora en Dirección Coral egresada de la UNT, la medida representa un fuerte golpe: “La primera impresión es de profunda tristeza y decepción, me parece una medida muy desacertada tirar a abajo un trabajo de casi 60 años que es de gran jerarquía musical para la historia coral de nuestro país, es increible y lo siento como algo inconcebible”, señaló en LV12.

Gómez remarcó que el valor del Coro Nacional de Niños no se limita exclusivamente a la formación musical: “No se ha puesto en valor la importancia de ese coro en particular y de la actividad coral en la vida de un niño o adolescente en general. Creo que la medida habla también desde el desconocimiento, me permito también decir esto, por que lo que hace la actividad coral en la vida de un niño es notable, le cambia la vida por que hay pocas actividades que producen cambios en el ser humano como es lo coral y eso quizá no se ha tenido en cuenta en profundidad”.

En esa línea, la docente destacó que formar parte de un coro implica desarrollar distintas capacidades que exceden lo estrictamente musical y que tienen incidencia en la vida cotidiana de niños y adolescentes.

“No solamente hay aspectos musicales que se desarrollan en la actividad coral mientras los niños hacen actividad coral sino que hay aspectos sociolingüísticos que aborda el coro, aspectos actitudinales, interpersonales que realmente modifican la vida del niño”, afirmó.

A lo largo de sus casi seis décadas de existencia, el Coro Nacional de Niños se convirtió en un espacio de formación para distintas generaciones y en un referente de la actividad coral argentina. Para Gómez, su disolución implica perder una parte significativa de ese recorrido: “Borrar este coro es borrar 60 años de historia, con una trayectoria a nivel nacional, que ha sido rector de directores y de generaciones que desarrollan la actividad nos ha enseñado a través de sus logros todo lo que está bien en la actividad coral”.

La medida reavivó así el debate sobre el rol del Estado en el sostenimiento de los espacios culturales y artísticos. Para quienes defienden la continuidad de estas instituciones, la música no solo representa una disciplina artística, sino también una herramienta de contención, formación y construcción de proyectos de vida.

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