Acuerdo entre el Gobierno y las universidades: ¿de cuánto será el aumento?
El acuerdo, que hasta el momento es de palabra, establece un aumento del 24% para salarios docentes y no docentes, en tramos: 21,3% en junio y 3% en septiembre. Ese primer incremento impactará en el aguinaldo, que se cobraría junto al sueldo de junio a comienzos del próximo mes.
Esta propuesta incluye, además, una actualización del 20% en los gastos de mantenimiento, donde se incluyen unos 50 mil millones de pesos extra para los Hospitales Universitarios —a los cuales se les adeudan 80 mil millones en lo que va del año—. También prevé un incremento del 50% para las Becas Belgrano, un incentivo económico mensual para estudiantes regulares de las consideradas como “carreras estratégicas” que está congelado en $81.685 hace más de 2 años.
La firma se rubrícaría mañana al mediodía e inmediatamente se abriría un proceso de paritarias, que de ahora en más se realizaría al menos cada tres meses y con la inflación como piso para determinar los aumentos.
Hasta la semana pasada, en el encuentro entre Alejandro Álvarez, subsecretario de Políticas Universitarias, y dos rectores de universidades nacionales del interior, el Gobierno exigía el retiro de la demanda en la Corte Suprema por el cumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario. Sin embargo, esa condición -que para las casa de altos estudios era “inaceptable”- ya no está sobre la mesa.
“Supongo que es un acuerdo del Gobierno con la Corte. Le habrán pedido ‘acordá y sacame presión y yo dilato el fallo’. De lo contrario no entiendo nada”, le dijo a Página|12 una fuente al tanto de las negociaciones. Uno de los presentes en la discusión asegura que esa versión “es verosímil”, pero consideró que “la Corte tampoco puede dilatar el fallo eternamente”.
Desde el sector universitario prefieren ser cautos, ya que aseguran que “el Gobierno suele ser imprevisible y cambiar de parecer a último momento”. A pesar de que seguirán insistiendo por el 25% de aumento restante (que contrarrestaría el atraso salarial), reconocen que “un incremento del 21% con impacto en el aguinaldo es importante, teniendo en cuenta que las paritarias vienen siendo de 1,5%”.
Un presupuesto universitario ajustado y una Ley de Financiamiento que no se cumple
El presupuesto de las universidades se devaluó un 35% desde la asunción de Javier Milei y llegaría al 45% a fin de año si no se producen cambios, tomando como base de proyección la inflación estimada por el Relevamiento Mensual del Banco Central. El presupuesto para este año es de 4.8 billones de pesos, cuando las instituciones educativas aseguran que precisan 7.3 billonespara un normal funcionamiento.
En agosto de 2025 el Congreso sancionó por amplia mayoría en ambas Cámaras la Ley de Financiamiento Universitario. La misma establece la recuperación del poder adquisitivo para dejarlo en el mismo nivel que en noviembre de 2023, tomando como referencia la inflación. Para adelante dispone paritarias que tengan como piso el IPC.
En aquel entonces Milei vetó la ley y el Congreso lo volteó en ambas Cámaras, aunque el Gobierno de todas maneras optó por no cumplir. Las universidades apelaron ante la Justicia y consiguieron fallos favorables en primera y segunda instancia, pero el Presidente continúa en desacato.
En el medio hubo una primera propuesta de parte del Poder Ejecutivo: enviaron un proyecto al Congreso, que no se trató, pero que establecía un aumento del 12% en 3 cuotas. En la reunión del lunes pasado el Gobierno elevó la oferta a un 21,3% de aumento para junio y otro 3% para septiembre.
El ahorro fiscal del Gobierno
El costo fiscal de la Ley de Financiamiento era del 0,2% del PBI en 2026. Unos 1400 millones de dólares, lo mismo que embolsaron las grandes agroexportadoras por la quita de retenciones de septiembre del año pasado. Pero como la aplicación no es retroactiva, cada mes que el Gobierno demora en cumplir le significa un importante ahorro de más de 100 millones de dólares.
Esto le permite fortalecer un superávit amenazado por la baja de la recaudación y los intereses de la deuda, como el propio FMI señaló en la última revisión del acuerdo —según el Fondo habría un déficit de 0,8%—. Suponiendo que la Corte Suprema falle pronto, los salarios y presupuestos recuperarán los niveles previos al recorte, pero no lo que perdieron durante 31 meses consecutivos.