La evolución de los ingresos y la pobreza en el primer año de gobierno de Javier Milei donde, luego de un aumento inusitado de la pobreza a fines del 2023 y comienzos del 2024, producto de la devaluación del peso y su efecto sobre la inflación, en el segundo semestre de 2024 se observó una tendencia inversa. La inflación disminuyó y los ingresos monetarios de las personas se recuperaron, teniendo como correlato una baja en la tasa de pobreza y un retorno de los indicadores económicos a niveles similares a 2023.
Sin embargo, tras un vaivén socioeconómico de tal magnitud en tan poco tiempo, resulta clave analizar qué grupos lograron superar rápidamente la pobreza y recuperar sus ingresos con mayor vigor. Mientras la tasa de pobreza muestra fluctuaciones cíclicas, con una aparente recuperación hacia fines de 2024 (37,8%) tras el pico del 52,9%, los pisos de pobreza se redefinen progresivamente hacia niveles más altos. Este patrón, lejos de reflejar una mejora sostenible, consolida una estructura de empobrecimiento donde cada crisis eleva el umbral de exclusión social.
El reciente descenso de la pobreza no se ha visto acompañado por un crecimiento en el bienestar y en la capacidad de compra. Si bien se evidenciaron leves mejoras en los ingresos laborales durante el año 2024, estas fueron desiguales e insuficientes. La destrucción de empleo formal (particularmente en el sector privado registrado) no ha sido compensada por la creación de puestos de calidad, sino por la expansión del cuentapropismo precario y la informalidad laboral.

