Aunque Harvard se ha mostrado reacia a pagar directamente al gobierno federal, los detalles financieros continúan en discusión y no se ha hecho público a qué denuncias podría darse solución con la suma propuesta.
Donald Trump, de manera privada, ha solicitado que Harvard desembolse mucho más que Columbia. El mandatario ha reiterado a su equipo que cualquier acuerdo deberá involucrar el pago de una suma millonaria, subrayando así el giro estratégico de la administración que, tras meses de cuestionar la ideología de las universidades, actualmente busca condiciones económicas en los arreglos con las principales instituciones académicas.
El posible acuerdo con Harvard transcurre en paralelo a un conflicto judicial entre la universidad y el gobierno. Tras declaraciones del presidente de Harvard, Alan M. Garber, en abril, la universidad demandó al gobierno federal ante la tentativa de retirar miles de millones en fondos destinados a investigación.
Los términos de la negociación mantienen reservas en torno al tipo de supervisión que podría exigirse, hecho que Harvard consideró un posible punto de ruptura, a diferencia de Columbia, que aceptó la inclusión de un monitor externo en su acuerdo para garantizar el cumplimiento de lo pactado con el gobierno.
La reciente resolución con Columbia sirve de modelo para la administración, que ha advertido públicamente su intención de replicarla con otras instituciones. El acuerdo alcanzado con Columbia, incluye una cláusula que impide a Estados Unidos interferir en asuntos fundamentales de autonomía universitaria, como contratación de personal, admisión de estudiantes y libertad de cátedra.
En tanto, Harvard enfrentaría condicionantes distintos a los de Columbia. El peso simbólico y financiero de Harvard, respaldado por un fondo patrimonial de unos 53.000 millones de dólares, le otorga tanto poder como visibilidad, pero la mayor parte de ese capital está restringido a usos específicos.
FUENTE: Infobae